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Stigma in the Finder I (Finder no Rakuin)

Stigma in the Finder I
(Finder no Rakuin)

Hola a todos,

Hace un tiempo me enviaron un link de una traducción que habían hecho de la novela “Finder no Rakuin” de Satoko Ai basado en el queridísimo manga “You’re my loveprize in viewfinder” de Yamane Ayano.

Antes de nada, quisiera que apoyaran al creador o creadora del post original (http://feishuanghua.tumblr.com/post/137186436357/stigma-in-the-finder-i-finder-no-rakuin), yo sólo traduciré su versión y la publicaré. Recuerda que puede tener errores ortográficos o gramaticales.

No siendo más, espero que lo disfruten.

CuteMonster.


ATENCIÓN NSFW (+18)

CONTENIDO YAOI (HOMBRE x HOMBRE)

Si no te gusta, por favor no lo leas


Stigma in the Finder I
(Finder no Rakuin)

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I

Las noches en Taiwan están llenas de tentaciones y encantos.

El país moderno está salpicado de rascacielos, montones de personas y vehículos que recorren sus caminos a través de las estrechas calles. Sin embargo, si salen de la carretera principal, se abre un pasaje íntimo, diseminado con viejos mausoleos y templos -una vista que está a la altura del segundo nombre de Taiwan: el ilustre pájaro.

En una esquina de esos enredados callejones hay un mercado donde hay bullicio y bullicio toda la noche. Los puestos, también llamados Lubiantan, permanecen brillantes como si ahí hubieran festivales todo el tiempo. En estas calles comerciales, las cuales también son visitadas por muchos turistas, se hablan idiomas diferentes a las lenguas asiáticas y el aroma de la comida se mezcla con el opresivo sudor.

En un puesto de comida de este mercado nocturno, un  huésped se levantó de su silla. Con su billetera en la mano, llama a la cocina -“Me gustaría pagar, por favor”.

En el menú de la tienda, dirigido por un matrimonio taciturno y anciano, se encontraban los típicos platos: fideos con carne, carne picada y arroz.

“Vendré de nuevo”, dijo. Después de que pagó, dejó la tienda, pasando por encima del viejo perro mestizo que estaba en la salida, el cual se despertó con el fuerte grito de agradecimiento de la dueña de la tienda, el viejo perro levantó su cara y soñolientamente meneó la cola, bostezó y jadeó, su gordo vientre se arrugó, sólo en los casos más raros éste perro amado por lo humanos ladraba. El huésped desapareció mientras el fuerte chisporroteo del aceite de las ollas sonaba, entonces el perro echó su cabeza en sus patas delanteras, miró la gente que pasaba a su lado y lentamente quedó dormido de nuevo. Un día como cualquier otro en esta tienda.

Poco tiempo después, la puerta trasera de la cocina se abrió y un joven cargado de bolsas de basura salió, parecía pertenecer al personal. Además de su ordinaria vestimenta compuesta por una camiseta de polo y pantalones de algodón, usaba el delantal de la tienda alrededor de sus caderas. A diferencia del lado luminoso y ruidoso de la calle, la parte trasera de la tienda estaba aislada y desierta. Como si el hombre se fusionara con el aire subtropical y el aire húmedo, éste se dirigió hacia adelante apuradamente con su espalda encorvada; con esa actitud parecía un gato, con su zumbido silencioso y su cabello tan negro como la tinta.

Se dirigió directo a los contenedores gigantes de basura y tiró las bolsas adentro en un sólo movimiento lleno de habilidad junto a un ruido fuerte, el olor penetrante de podrido llegó a su nariz. La tienda era, obviamente, prospera ya que el contenedor estaba lleno de residuos de cocina. Una vez que acabó, el hombre suspiró brevemente y se quitó el delantal, luego lo colocó casualmente debajo de su brazo y se detuvo al lado del ventilador. Antes de regresar a la tienda, se permitió él mismo tomarse un descanso. Inclinó su espalda contra la pared, sacó un cigarrillo de su bolsillo y lo puso directamente en su boca. Mientras miró hacia arriba, su cabello, que antes cubría su rostro, cayó hacia un lado para que se revelaran sus estrechos ojos a través de un hueco. Brillantes chispas se reflejaban en sus oscuros ojos como relámpagos brillantes. Un destello rojo iluminó la oscuridad como una luciérnaga, y con un suspiro de placer tomó lentamente su cigarrillo, pero en éste momento, su aliento vaciló. Notó que había otra persona ahí, sus sentidos repentinamente estaban en alerta.

-“Así que es aquí donde andabas, Yoh” Una voz sonó.

Lentamente, una silueta apreció. Cuando el hombre al que acababan de referirse como Yoh, reconoció la figura que aparecía en el aire, el cigarrillo cayó en silencio de su boca al suelo, a la vez de el delantal que estaba en su brazo. El ambiente ruidoso pareció, por un momento, quedar en total silencio.

-“Tiempo sin vernos”, la silueta continuó. “¿Perdiste peso?”

La persona sonrió sabiendo que estaban burlando de él. Era un hombre alto y esbelto. Tenia una sudadera con capucha, que lo hacía lucir como un adolescente del área, y probablemente ese era su propósito, no atraer atención. La capucha colgaba tan bajo que su rostro no era reconocible, aunque su largo cabello se asomaba, eso hablaba mucho de él así como su manera tranquila de hablar.

-“Maestro Feilong” Yoh, se presionaba más y más contra la pared, a la vez que apretaba sus sudorosas manos.

Liu Feilong, oficialmente es un exitoso hombre de negocios de Hong Kong, pero en cubierto es el joven jefe del sindicato de drogas “Baishe” que no sólo se propaga en China, sino en toda Asia. Era conocido por controlar el mundo bajo de Hong Kong, pero raramente actuaba en persona. Sólo hace unos meses, Yoh recibía ordenes de Feilong.

-“¿Quién creería que estuvieras en un trabajo tan humilde de Taiwan después de que dejaras mi lado?”

Con sus delgados dedos, Feilong agarró el borde de su capucha y la dejó deslizarse sobre sus hombros, en el crepúsculo apareció un rostro pálido.

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Había pasado un rato desde que Yoh había visto por última vez esas hermosas facciones. Esa apariencia tan elegante le hizo tragar tragar saliva, no había pensado que volvería a ver a Feilong de nuevo. ¿Quién se daría cuenta que ese hombre con esa vestimenta que se funde en la oscuridad es el jefe de Baishe? A pesar de su descontento, Yoh se quedó a una distancia segura de Feilong y sólo lo miró.

-¿Qué pasa, Yoh? Parece que hubieras visto a un fantasma”. Feilong se detuvo ante él, sonriendo.

Yoh reunió su ingenio y finalmente encontró su voz de nuevo. -“No es nada… Sólo que no esperaba encontrarte aquí”

Cuando notó como el humo subía por debajo de sus pies, pisó el cigarrillo con su talón. Los dos hombres estaban cara a cara. Un viento tibio sopló a través del callejón y la brisa onduló el cabello de ambos.

“Diria lo mismo de ti. No me digas que Asami no te recibió bajo su ala”

Asami Ryuichi -un mediador que hala las cuerdas en el fondo de la politiquería japonesa y en su economía.- El recuerdo de la fatídica pelea a bordo del barco del casino era aún fresca, la mafia rusa también había estado involucrada en el incidente. Después de que Chou le arrebatara la carga de un gran negocio de drogas bajo la nariz de Beishe, él huyó a Japón. Ese fue el inicio de todas las disputas. Feilong le siguió a Japón y se las arregló para eliminar a Chou, quien a su vez le había pedido a Asami que lo introdujera al contrabando en Europa; pero, inmediatamente después ocurrió un tiroteo ocurrió entre en el mediador, Asami y la cabeza de Baishe, Feilong.

Feilong hirió a Asami, y a pesar de su propia herida secuestró al amante de Asami, quien había estado presente durante todo el tiroteo. El nombre del amante de Asami, es Takaba Akihito, un fotógrafo. Para tenerlo de vuelta, Asami llevó los títulos del casino, robados de la mano de Feilong como apalancamiento. Sin embargo, Takaba hizo que Feilong aceptara el trato en un lujurioso barco-casino en el mar de Hong Kong. Pero la mafia rusa, oliendo el dinero y el poder, tomaron parte del debate, y por un momento, la cubierta del barco se convirtió en una sangrienta muestra de guerra. Eventualmente, Feilong cambió a Takaba como decía el trato y todo llegó a su fin. Pero Feilong no había pasado por alto que Yoh, en el fondo, tenia que ver con todo lo sucedido. Por siete años había sido engañado por su hombre más leal, pues Yoh había sido enviado en nombre de su adversario japonés (Asami) para supervisar cada movimiento de Feilong. Cuando Feilong se enteró que el hombre en el que había confiado, era en realidad espía de Asami, se llenó de rabia, Yoh, sabía del temperamento ocultó de Feilong y tragó saliva de nuevo.

-“¿Y qué haces aquí ahora? ¿Te desharás de mi?”

El castigo para los traidores era duro. Cuando se descubrió la traición de Yoh hacia Feilong, él había sido capturado por Baishe y puesto en la picota por alta traición. Pero él no podía morir aún, no hasta que no trajera de nuevo a Takaba al lado de Asami sin daño alguno, de lo contrario los previos siete años no hubieran valido de nada. Conducido por su deber, se las ingenió para liberarse y aprovechando los disturbios, rescató a Takaba Akihito. Esa era la prueba de que había sido leal a Asami durante siete años y al mismo tiempo era la prueba para que recibiera la penitencia por haber engañado a Feilong durante tanto tiempo. Pero esos no habían sido sus únicos pensamientos, si él fuera a morir de todas maneras, quería poner su destino en manos de Feilong, porque después de que se solucionara todo, él tenia el poder de decidir sobre la vida de Yoh; sin embargo, éste no había pronunciado su veredicto. Lo que sea que estuviera pasando dentro de Feilong, que ahora tenia el poder en sus manos, no era Yoh, pues éste pudo salir desapercibido de la cubierta del barco, se distanció de Baishe y se fue a Taiwan por su cuenta. Con la ayuda de algunas conexiones, se mezcló con la gente del mercado nocturno y ahora trabaja en un puesto de comida, aún sabiendo que había sido, en su mayoría, asesinatos los que mantenían su cabeza por encima del agua. No importa donde uno esté, uno siempre pone primero el pie en la puerta de los caracteres oscuros. No era fácil blanquearse, incluso después de darle la espalda a una organización.

-“¿Qué significa que hayas venido aquí? Apenas habrías venido a saludarme.

Los ojos de Feilong le miraron fijamente ante ésta pregunta. “¿Te da curiosidad?”

Las mafias no tienen enemigos. A menos que sea un negocio muy serio, sólo saldría de la casa acompañado de sus subordinados. Y ahora está parado aquí, en ropa casual, fusionándose con la oscuridad. La suposición de que algo estaba mal, llegó rápidamente.

-“Me pregunto que estás haciendo aquí, sin compañía alguna…”

Y aunque Yoh, no quería admitirlo, él no podía negar el hecho que la situación actual con Feilong le causaba mucha curiosidad. En realidad, un traidor no debe preocuparse por algo así, pero no sabía que tipo de estado de ánimo había llevado a Feilong a pasar por alto su traición, pero sí sabia lo despiadado que podía ser. Durante los siete años bajo su comando, él había presenciado cosas terribles y brutales que le ordenaban hacer sin que los que le comandaban movieran un ojo. Si alguien se dejaba engañar por su belleza exterior y olvidaba el veneno oculto dentro de Feilong, una lección le esperaba.

Sin incrementar la distancia, respondió la pregunta de Yoh. “¿No se te pasa por la cabeza el por qué vine a verte?”

-“Nunca, ¿qué tan orgulloso crees que soy?” Yoh, respondió rápidamente, aunque hubiera sido una mentira el decir qué no había pensado en esa posibilidad cuando había visto a Feilong en frente suyo. Feilong era capaz en todos los sentidos posibles de entender los sentimientos de otros, pero él no era sentimental. Tampoco le sorprendería que tomaría su vida por capricho, ya que dejó ir la oportunidad cuando Yoh escapó del barco. Después de todo lo que había sucedido, Yoh no lloraría por su vida, pero la visita de Feilong era tan repente que no podía ignorar su inquietud.

Feilong dio un paso hacia él. Yoh, estaba preparado, bajó su mirada y sintió su mano en su hombro, el líder de la mafia susurró a su oído, -“Entenderías si te digo… que quiero que mates a alguien por mi?”

Yoh abrió los ojos y miró a Feilong. Incluyendo a las filas más bajas, Baishe tenía miembros en todas Asia, sin importar en qué parte del mundo uno se oculte, para Baishe es una tarea simple el buscar el paradero de alguien, por lo tanto, no era de extrañar que Feilong supiera de su oscura línea lateral. Sin embargo…

-“¡Espera! ¡¿Por qué me preguntas esto?!”

-¿Quieres escuchar una razón?

-“Si el jefe de Baishe viene personalmente a Taiwan encubierto para matar a un objetivo específico, soy el contacto incorrecto.”

-“Sólo tú puedes llevar a cabo esta tarea.”

Esas palabras resonaron en el corazón de Yoh en una placentera pero extraña manera, y aún así su confusión no desaparecía, ni podía imaginarse que objetivo podrían asignarle. Todos los subordinados de Feilong eran hombres fieles y excelentes, casi podrían ser llamados ciegos fieles. Una sola palabra de él era suficiente para aniquilar cualquier molestia, por más pequeña que fuera. Pero aquí estaba y viajó especialmente desde de Hong Kong. Yoh miró fijamente a Feilong con una mirada indagadora -“¿Quién es?- preguntó.

-“Te daré esa información después de haber aceptado la misión” Su respuesta fue sin vacilación, pero no era suficiente.¿Era el sujeto una persona a la que no podía nombrar, o había otra razón especial para su reserva? Yoh, no confiaba en el asunto, así que intentó sacar las verdaderas intenciones del otro hombre.

-“Por favor, perdóname, pero no crees que es una orden incorrecta? ¿Y qué si me rehúso?”

Él ya no pertenecía más a Baishe. Que aceptara la misión o no era enteramente a su decisión, sin embargo, Feilong le hizo un gesto de asentimiento con absoluta confianza.

-“No rechazarás. No, no puedes negarte… Yoh… ¿lo harías por mi?”

Al igual que ese día, la mirada sombría y exigente de Feilong lo atravesó. No era la primera vez que le daba la orden de poner a un alborotador fuera del camino. Dentro de él, los recuerdos de hace siete años vinieron vívidamente. Cuando conoció a Feilong en la prisión de Hong Kong, sus ojos no tenían vida, Yoh se había infiltrado en la prisión para vigilar y proteger a Feilong como ordenes de Asami, pero siempre se había preguntado si era realmente necesario. Feilong había perdido su organización, así como su propia carne y sangre, no podía regresar a nadie y había escapado de la muerte. Incluso si sus heridas habían sanado tiempo después, la cicatriz quedaría. Sin embargo, como había llegado a los oídos de Feilong que uno de los jefes formales de Baishe reconstituiría la organización e hizo contacto con Asami, el dragón dormido dentro de él despertó de nuevo.

-“Tengo que asegurarme de que este hombre desaparezca, Yoh… ¿harías eso por mi?” Feilong había dado una orden. Ni siquiera le importa el asesino que mandó tras ese hombre. Irónicamente de todas las personas, Asami, quien lo introdujo en toda esta situación, había sido el que hizo que las llamas en sus ojos brillaran una vez más. Yoh, aún ni podía olvidar el momento en el que los ojos de Feilong le habían hecho temblar, ésta había sido la primera vez que se sintió atraído por el.

Respondió, -“¿Así que éste hombre está causándole problemas como jefe de Baishe, pero aún así es alguien a quien puede dejarme? Y por lo tanto, debo matarlo.”

-“Aceptas rápido” Feilong le sonrió y se echó atrás un poco.

Sin embargo, había la pequeña posibilidad de usar esta información. Era cierto que Feilong sentía extrema precaución hacía esa persona. Para los directores, los asesinos por contrato profesionales son como una especia de peón que pueden sacrificar en cualquier momento, y si Yoh fallaba la misión, ya no era más parte de la organización, así, Feilong podría fácilmente pretender que él no estaba conectado de ninguna manera con Baishe. A primera vista, puede verse como un negocio unilateral, pero cuando se inspecciona de cerca, se trata de una situación equitativa: una negociación entre el principal y el agente y no entre el jefe y el subordinado. No era una tarea que Feilong le hubiera confiado a una persona cualquiera.

-“Está bien”, respondió Yoh. “Aceptaré la misión.”

Y aceptó no porque sintiera que su orgullo estaba siendo desafiado por el poder de Feilong. Debió ser sido asesinado con su traición, por su conexión con Asami que ya había salido a la luz. Prácticamente ya se había resignado a morir. Sin embargo, Feilong, aún no lo había matado, por lo que estaba en deuda con él, y cualquiera fuera su criterio de selección, solo Yoh, calificó.

-“Si puedo pagar mi deuda con esto…”

Feilong asintió a esta respuesta con satisfacción y ocultó su rostro con la capucha de nuevo. -“En este momento, esta área está demasiado ocupada. Volveré mañana por la noche, antes de que se abra el mercado nocturno, entonces razonaremos otras condiciones”

Yoh, asintió. Le hubiera gustado saber más, pero si permanecía ausente del trabajo por mucho tiempo, habría una posible sospecha y ya era hora de volver a la tienda. Pero sólo a ese momento, Feilong se inclinó hacia su oreja y le susurró con una voz tranquila: -“Una cosa más… me siguieron hasta aquí esta noche.”

El cuerpo de Yoh se puso tenso. Por más desapercibido que quisiera pasar Feilong, no podía ocultar el aura que le rodeaba, así que el perseguidor sabría perfectamente quién era. Enojado por su propia negligencia de no haber notado esa sed de sangre, miró a su alrededor.

-“¿Desde cuándo? ¡¿Tienes idea de quién…?!”

Sin embargo, sus preguntas susurradas se desvanecieron. De alguna manera, Feilong, estaba demasiado calmado.

-“¿No sabes quién?” preguntó, Feilong, de manera extraña.

De repente, parecía una persona diferente. Yoh, inmediatamente supo quien era el “perseguidor” cuando vio a Feilong encogiendo los hombros con una sonrisa ligeramente agónica. Tocando sus propias sienes, Yoh susurró: -“¡Tao! ¡¿Él te siguió?!”

Tao, era el chico de confianza de Feilong, Probablemente había extrañado tanto a su señor que no pudo evitar ir tras él, pues aunque Feilong lo cuidara todo el tiempo, no siempre podía estar con él. Hasta ahora, Tao siempre había esperado juiciosamente el regreso de Feilong, pero parecía que ya había pasado esa edad.

-“Ya no se puede hacer nada por hoy, pero por favor insístele a volver a casa mañana. No tienes que decirle que ya me había fijado en él.”

Cuando se trataba de Tao, raramente ponía una mirada estricta. Ocasionalmente, mostraba su rostro despiadado, pero hacia Tao actuaba cariñosamente. Aunque ya tenia casi trece años, probablemente todavía era un pequeño niño para Feilong. Pero, no se escapó de la atención de Yoh,que a parte de que debía cuidar a Tao, una sombra oscura apareció en la cara de la belleza pálida. Al parecer, él realmente quería evitar que Tao se enterará de la misión, incluso cuando Tao creció bien protegido, debe haber comprendido lo que implica la labor de su tutor; que Feilong le pidiera que hablara con Tao, implicaba circunstancias inusuales.

-“Entendido. Hablaré con él.”

No, las circunstancias de su cliente no eran interés para Yoh. La única cosa importante para él, era la eliminación del objetivo.

-“Cuento contigo.” Feilong se volteó para irse. Simultáneamente, la puerta trasera de la cocina se abrió.

-“¿Por cuánto más piensas relajarte?” Alguien gritó desde la cocina. Ya que Yoh no había vuelto, el dueño de la tienda probablemente quería chequear que todo estuviera en orden. De repente los gritos de los vendedores y del montón de gente, que parecían haberse silenciado con la apariencia de Feilong, volvieron a Yoh de nuevo.

-“¡Ya vooy!” Respondió Yoh. Cuando se volteó de nuevo, Feilong ya se había ido. De la misma manera sigilosa en la que había aparecido, se desvaneció y al parecer ni siquiera pensó necesario decirle adiós a Yoh. La elegante y repentina desaparición lo sorprendió.

-“Hah…”

En contraste de su aire frió como líder, Feilong daba una sonrisa más profunda a sus subordinados. Incluso si uno supiera exactamente, que su naturaleza era calculadora, uno había podido ganar su atención por un momento. Yoh lo había observado indiferentemente como los otros, pero ahora que había dejado el clan, se dio cuenta que se había enamorado de él.

-“Lo siento, jefe”

Una vez que Yoh volvió a su puesto, el dueño de la tienda sin palabras señaló con su barbilla hacia la entrada, tras su mirada, pudo ver el chico que se detenía en la parte delantera de la tienda e inspeccionaba el lugar. El pequeño visitante había seguido a Feilong, pero debió haberlo perdido de vista en ese distrito. Su rostro parecía como el de un niño perdido.

-“Está bien vestido, pero ha estado actuando de esa manera todo el tiempo. ¿Ese es tu chico?”

Yoh, puso su mano en su frente debido al horrible malentendido. -“¡Por supuesto que no!” “Es el hijo de… un conocido”.

Dudo un poco de lo que estaba diciendo, pero no sabia como más explicarlo, incluso su jefe no pareció creerle mucho. Se excuso brevemente y abandonó el tienda. Caminó directamente hacia el muchacho, los ojos de Tao comenzaron a brillar cuando lo vio.

-“¿Yoh? Eres tú, ¿no?, ¿Eres Yoh? ¡No nos hemos visto por un largo tiempo! ¿Pero qué haces aquí?” Tao, probablemente no esperaba volverlo a ver de nuevo y menos en Taiwan. El niño mostraba alegría en sus ojos mientras corría hacia Yoh. -“¡Sólo desapareciste cuando estaba en el hospital!. Estaba muy preocupado, ¡es bueno saber que estás bien!” Al final de su inundación de palabras, inclinó su cabeza y empezó a murmurar a sí mismo con curiosidad, “hm, ¿el señor Fei vino aquí a ver a Yoh? Pero…”

Su voz sonó un poco como si se quebrara, pero no parecía molestarle. Parecía estar haciendo bien. Yoh tambaleó ante la inmutable inocencia de Tao, -¿no te dijeron nada?- preguntó.

-¿Eh? ¿Decirme qué?- contestó Tao, confundido. Hacia unos meses, Yoh había dejado la organización, se las había arreglado para sacar, con la llave que tenia Tao, las acciones contenidas para el casino de Macao de la caja fuerte, que Feilong había heredado de su padre. Había traicionado a Tao y le había quitado el tesoro que Feilong le había confiado, y sin embargo, el chico le sonreía como de costumbre. Feilong le había ocultado el secreto probablemente a propósito. Yoh, trató de sacudirse esos pensamientos y agarró el brazo de Tao -“¡Olvídalo, dime que estas haciendo aquí, Tao!”

-“¿Huh? Uhm… yo sólo quería mirar…adentro.

Quizás estaba a punto de decir la verdad, pero su mentira de emergencia fue interrumpida por su estómago gruñendo, puso una mano sobre su vientre y sonrió a Yoh un poco incomodo. Parecía hambriento.

-¡Entra!” dijo Yoh y volvió a la tienda con él. Cuando ya sentó a Tao en una mesa en la esquina, entró a la cocina. Quería preparar algo simple y miró alrededor. En ese momento, la mujer de la tienda le entregó una bandeja con un plato de arroz y sopa, y le indicó que se la llevara al niño.

-“Está hambriento, ¿no?”

-“Sí, ¡muchas gracias!”

Yoh, había conocido a la pareja dueña del negocio poco después de haber llegado a Taiwan. Yoh, era es un asesino, pero también era un refugiado y para establecerse en un país discretamente, había decidido buscar un trabajo especialmente apretado y sucio en los puestos que se apiñaban. Quería vivir lejos del radar, evadiendo el contacto con las persona, por que estaba agradecido con sus colegas ya que nunca interferían en nada. Ambos tuvieron una infancia difícil, y si profunda compasión fue quizás lo que ayudó tantas veces a Yoh.

Inclinó un poco su cabeza como agradecimiento y llevó la bandeja a la mesa de Tao. Tanto como el plato de de arroz con el tocino agridulce, como la sopa de tofu frito con fideos, arroz y verduras eran platos típicos de Taiwan.

-“Come antes de que se enfríe” dijo Yoh, mientras dejaba el plato de comida en frente de Tao.

Los ojos de Tao empezaron a brillar de nuevo. -“¿De verdad puedo?”

Aparentemente, había estado tan ocupado siguiendo a Feilong que no había tenido tiempo ni para comer. No gastó mucho tiempo en discursos de agradecimientos y empezó a devorar la comida humeante. Cuando la anciana vio su gran apetito desde la cocina, sonrió. Yoh, exhaló, cogió una silla y se sentó frente a Tao.

-“Quiero que regreses a Hong Kong tan pronto hayas acabado de comer y estés satisfecho, mañana en la mañana…”

-“¡No quiero!”

Ante esta pronta negativa. Yoh no pudo evitar parpadear, nunca había visto ese comportamiento en Tao antes, al menos no cuando era miembro de Baishe. Miró automáticamente de cerca al chico y llegó a la conclusión de que era probable que la pubertad fuera la culpable, por lo tanto su voz ligeramente raspada, debía atribuirse también a la pubertad. Mientras trataba de recordad su propia pubertad, el sabor de una mandarina inmadura entró en su mente y de inmediato apartó su pensamiento. Pero ahora sabia que tendría poco efecto regañar a Tao, así que re formuló su orden -“Has prometido al señor Feilong no comprometerte demasiado, no deberías ser una carga para él con tus acciones”

-“¡No lo hago! ¡Estoy aquí por mi cuenta!” Tao tomó con orgullo un trozo de papel de su bolsa mientra masticaba y lo revoloteó en la nariz de Yoh, así que éste aprovechó la oportunidad y sin más preámbulos se lo arrebató.

-“¡¿Cuál es la gran idea?! ¡Devuélvemelo!”

Yoh, esquivó las manos de Tao, que intentaban atrapar de nuevo el pedazo de papel robado y dejó que sus ojos vagaran por la dirección impresa en el mapa. Aparentemente, Tao había reservado una habitación en el mismo lugar donde se alojaba Feilong. Durante su crecimiento había adquirido también ciertas actitudes problemáticas.

Yoh, le devolvió el pedazo de papel y jadeó “¡Ese no es el punto! Si algo te pasara, haría triste al señor ”

Feilong quizá amaba más al chico que el chico a él. Se hizo evidente cuando tras la consternación de Feilong, el mismo Tao tuvo que ser hospitalizado porque él quería proteger a su amo. Los miembros de Baishe le dieron a su beneficio, la máxima prioridad. Era difícil imaginar la carga que debía ser mantener una organización  de delincuencia que suele ser dispersa, junta a sus 29 años de edad. Tao estaba rodeado de inhumanidad y brutalidad, sin embargo no sabía lo que significada ser traicionado. Para Feilong, él era el que lo calmaba. Hace siete años Feilong había perdido a toda su familia de un sólo golpe, y Tao era el único que consideraba su familia y que estaba bajo su cuidado.

-“¡No dejaré que eso pase! ¡Porque protegeré al señor Fei!”

Tao sorbió la sopa del plato y orgullosamente se dio un golpe en el pecho. El respeto se reflejaba en los ojos del puberto chico. Él admiraba mucho a Feilong, quién era como un padre y un hermano para él. Aún así, su vida no estaba sucia, pero ¿seguirá el mismo camino de Feilong algún día? Yoh, descartó ese pensamiento rápidamente, no era asunto suyo.

-“Tú puedes decir muchas cosas, pero si algo te pasa, meterás en problemas al señor Feilong. ¿Cómo piensas protegerlo si desprecias su voluntad? ¡Sé un poco más maduro!”

Esta reprimida hizo que Tao hiciera pucheros, quizás se consideraba adulto, sin embargo, en algunas situaciones el niño dentro de él todavía sale a la superficie.

-“¡¿Entiendes lo que digo, Tao?!”

-“¡Está bien! Me iré ya, ¿feliz?” Dio a la última palabra un énfasis especial, luego frunció los labios y asintió a regañadientes. Independientemente de si era consciente de ello o no, probablemente por su naturaleza y su inocencia pura, la cual es difícil de creer ya que había crecido entre la mafia, ¿cuándo se daría cuente este chico inocente de lo que especial que era la posición en la que estaba?

-Chīhǎo le* (¡Gracias por la comida!)

Y aunque el chico sabía que le iban a enfatizar que debía regresar a Hong Kong al día siguiente, sólo se levantó de su asiento y se limpió la boca con satisfacción.

-“¡Tao!”

Sin prestarle atención a Yoh, agradeció a los dueños de la tienda y siguió derecho hacia la salida. Yoh rápidamente fue tras él, pero justo cuando estaba a punto de agarrar su brazo, Tao se detuvo abruptamente.

-“Yoh…” Lo miró con una expresión madura en su cara. En este momento, a pesar de que es más alto que él como por dos cabezas, Tao de repente le pareció más alto que él, lo cual era muy confuso.

-“Me alegra que te hubiera encontrado aquí, Yoh” le dijo seguido de -“Desapareciste tan de repente que realmente estaba muy preocupado por ti. Es bueno saber que estás bien.”

-“Tao…”

-“¡Gracias por todo! Me iré entonces” La tímida sonrisa de Tao hizo callar momentáneamente a Yoh, y mientras seguía luchando por las palabras, Tao se dio la vuelta y corrió al bullicio del mercado.

-“Este pícaro…”

Miró los pasos de Tao y suspiró. Parecía que Tao lo sabia todo, pero al final no sabía nada. No tenía idea de cuántas personas estaban añorando la atención de Feilong todos los días, y sin embargo, Tao era el único en el que Feilong confiaba. En algún momento y de un momento otro había estado al lado de Feilong y desde entonces había llevado a cabo algunas tareas de casa. Había gente en el clan que se molestaba por ese comportamiento de Feilong hacia Tao, pero nadie parecía preguntar sobre la razón, por lo tanto era mejor no abordar ese tema. Sea como sea todo, ya no tenía que ver con Yoh.

 

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FIN DEL CAPÍTULO

II

Sus pómulos hundidos, su mirada aguda e intrépida, incluso la marca de cigarrillos que fumaba, no habían cambiado. Quizá sólo era un poco más audaz que antes. Mientras Feilong se abría camino a través de la multitud en la calle del mercado, pensó en el hombre con el que se acababa de encontrar. Yoh, no le exigió ninguna información. Las personas que no hacen investigaciones innecesarias pueden ser confiables, porque es el gato paciente el que atrapa a la presa. Feilong, pensó en lo que había dicho a Yoh.

“Quiero que mates a alguien por mi….”

Dejó pasar estas palabras por su mente de nuevo.

Había una razón tras su visita secreta a Taiwan. Si los miembros de Baishe supieran quién era el objetivo, no sólo desestabilizaría su posición como líder, sino que sacudiría toda la organización hasta sus cimientos. Todo comenzó hace siete años, en una noche lluviosa. Liu Talen, el ex líder de Baishe y el padrastro de Feilong, fue baleado. Ese día, la organización cayó en un estado de caos. Su hermanastro mayor, Yan Tsui, resultó gravemente herido a mano de Asami Ryuichi; y Feilong que había escapado por poco de la muerte, fue arrestado y enviado a la cárcel: su padre biológico, To, también había muerto a tiros, y así, en una sola noche, perdió a todos los que podía llamar parientes. Sólo en la prisión había entendido que la bala que se había llevado la vida de Liu Talen no provenía de la misma arma a la que había disparado; había sido asesinado por Asami, pero Liu Talen había sido asesinado por su propio hijo, Yan Tsui.

Asami tuvo gran influencia en la policía de Hong Kong por lo que Yan Tsui no sólo había salido sospechoso del asesinato de Liu Talen , sino también del asesinato de To, sin embargo, la verdad parecía muy diferente. El conocimiento de este terrible hecho estaba profundamente enterrado en el corazón de Feilong aún, y la verdad, nunca podría aceptar la verdad. Yan Tsui, que ahora estaba siendo procesado como culpable, había desparecido sin dejar rastro alguno, incluso se rumoreaba que había muerto, pero en realidad sólo había huido. Después de un moverse de un lugar a otro, eventualmente llegó a Taiwan. Yan Tsui todavía estaba vivo. Aún así, Feilong se había enterado de esto después de haber sido liberado de la cárcel, reconstruir Baishe y convertirse en su nuevo líder. Pero decir que Yan Tsui estaba consternado por esta circunstancia era sólo un eufemismo,  pues éste había asesinado a su benevolente padre y ahora estaba viviendo su despreocupada vida nueva. La sangre de Feilong empezó a hervir.

¿Por qué había asesinado a su padre? Feilong hubiera preferido salir en ese instante para enfrentarse con su hermano, incluso había pensado tomar el asunto en sus manos, pero forzó esos pensamientos, porque, a pesar de todo, Yan Tsui era el hijo biológico de Liu Talen, el ex jefe de la organización, y en China, el asesinato dentro de familias es condenado. Inclusive, y sin tener en cuenta las ultimas palabras de su difunto padre, no se permitió poner un arma en contra de su hermano, por más razones que tuviera. Recordó la urgente petición de Liu Talen a la hora de su muerte, le había pedido que perdonara a Yan Tsui.

“Debes perdonar a Yan…”

Estas últimas palabras hicieron el corazón de Feilong sangrar. Liu Talen había perdonado a Yan Tsui, aunque lo hubiera matado. Feilong decidió cumplir el sueño de su padre, pero no para proteger el honor de su hermano. Y entonces, llegó a sus oídos el rumor de que Yan Tsui, quien voló de Hong Kong, estaba ahora viviendo en Taiwan bajo un nombre falso y hasta lideraba una mafia. Probablemente quería purgar su pasado pecaminoso, el de llevar a Baishe directo a su muerte a través de un extraño. Era difícil compararlo con Asami, pero parecía que para Yan Tsui también la avaricia era un impulso agradable. Y aunque Feilong, hubiera sabido exactamente lo que su hermano había estado haciendo actualmente, siempre era capaz de contenerse al actuar, y fuese lo que fuese que estuviera planeando en éste momento, incluso fuera inofensivo, Feilong lo dejaba pasar por alto; hasta que un espía le trajo noticias de que la mafia rusa estaba dando apoyo a su hermano, y aunque el último deseo de su padre había sido otro, Feilong ya no podía ignorar las acciones de Yan Tsui. Además no se sabía hasta que punto el mafioso ruso Mikhail Arbatov estaba trabajando con la mafia taiwanesa; y por otro lado, si dentro de Baishe sus subordinados vieran que Yan Tsui, el hijo biológico del ex líder y sucesor legitimo estuviera vivo, era imposible predecir lo que podría suceder, pero de seguro habría un golpe y los que se atrevían a perturbar la armonía de la organización eran echados, por eso como jefe de la organización había aceptado ese veredicto despiadado. La relación con su hermano había jugado con esta resolución hasta cierto punto.

Feilong, que paseaba por la calle del mercado, se detuvo abruptamente. Dirigió su mirada hacia una de las mesas que se encontraban desordenadas al lado de la calle. Ahí, se encontraban dos hermanos sentados, juntando sus cabezas y leyendo un libro escolar que tenían en frente con la pobre luz que emanaban los puestos. Quizás, sus padres estuvieran trabajando en uno de esos puestos. Parecía que realizaban una tarea, uno de ellos se veía inquieto, pero dejaba que su hermano mayor, de aproximadamente trece años, le mostrara como buscar palabras en un diccionario. Les rodeaba un montón de gente que acababa de llegar del trabajo. En las mesas había un cálida cena. La gente charlaba y era muy animada, una escena cotidiana y común en Taiwan.

De repente a Feilong se le vinieron los recuerdos de su propia infancia, cuando había sido niño, respetaba a Yan Tsui como su hermano mayor, habían vivido y aprendido juntos con el padre de Yan. No podía sacar de su cabeza la sensación de como Yan Tsui acariciaba tiernamente su mano cada vez que le habían cortado su amado cabello color ébano.

-“¿Quizás aún estoy dudando?” Pensó Feilong.

La misión para Yoh sería matar a Yan Tsui en secreto.

A pesar de que así iba a vengar la muerte de su padre, mentiría si dijera que no sentía indecisión frente al asunto. Su vacilación no sólo se debía hacía sus recuerdos del pasado sino hacía su estima hacía él como hermano.

Tao… Pensó en la inocente sonrisa del muchacho que cuidaba de él en Hong Kong, que además era el hijo natural de Yan Tsui. Feilong, era el único que conocía ese secreto muy bien guardado, y nunca debía salir al aire. Nadie, ni siquiera los miembros de Baishe, mucho menos tao, sabía nada al respecto.

Había odio que la madre de Tao, era la esposa de un miembro común de Baishe. En algún tipo de capricho, Yan Tsui había puesto las manos sobre ella, y quedó embarazada de Tao, pero por complicaciones en el parto, ella murió. No había forma de averiguar que había pasado con el esposo de la madre de Tao, y la pareja de ancianos que se habían hecho cargo del recién nacido, fallecieron también, por lo tanto, Tao era el único que quedaba.

No es algo común en una organización criminal, sin embargo, al niño estaba relacionado con la sangre de Yan Tsui, lo cual cambió la situación. Para Feilong, que había sido adoptado por la familia Liu, era un sobrino, aunque no tuvieran lazos de sangre. En aquel entonces los caminos de Feilong y de Yan Tsui estaban separados por siempre, pero Tao no tenia la culpa. Y si él se hiciera cargo de el hijo de Yan Tsui, que era su pariente, podría darle también consuelo a su desgarrada alma.

Cuando ya había tomado a Tao bajo su ala, sólo sentía que había recogido una gato callejero de la carretera, pero si Feilong no hubiera tenido ese estado de ánimo en ese momento, Tao no habría sobrevivido de ninguna manera, incluso el estrato social normal es difícil para un huérfano, pero en mundo de la mafia las cosas son aún más rudas.

Los lazos de sangre de Tao habían permanecido ocultos, y Feilong le dio trabajo de salón provisionalmente. Sin embargo, Tao se convirtió eventualmente en un refugio de cariño. Detrás de la franqueza de Tao, no habían malas intenciones. Todos los días Feilong esperaba ser traicionado, pero Tao jamás le traicionaría, sólo le respetaba. Para Feilong, se convirtió en una persona insustituible . De vez en cuando también sentía desagradable que Tao no supiera nada, pues ya que Tao pertenecía a la familia Liu, debería ser bien recibido, con privilegios por su estatus, no merecía pasar su vida en un salón. Sin embargo, aparte de todo, Feilong desarrolló sentimientos de amor paternal, que no querían hacer de Tao un mafioso. Posiblemente, era muy egoísta mantener al chico de trece años a su alcance, pero su forma en que crecía inocente y alegremente, le daba paz a Feilong. Sin embargo, también surgía un inmenso conflicto cuando Tao le miraba con su afectuosa mirada . ¿Realmente era bueno dejar que permaneciera en el mundo bajo? Feilong sabía de la hipocresía, la conducta explotadora y las personas que conspiraban contra él, y precisamente porque él había crecido entre esos conflictos, pensó que no era demasiado tarde para Tao.

Y si descubriera el secreto de Yan Tsui…

Pensó aún más. Cuando Tao se enteró de que Feilong viajaría a Taiwan por su cuenta, insistió tenazmente en acompañarlo. No era sólo el deseo infantil de no querer quedarse atrás, esta vez estaba dispuesto seriamente en ir como escolta de seguridad para Feilong porque consideraba demasiado peligroso que no llevara ningún hombre consigo. Si hubiera sido un asunto más limpio, Feilong lo habría considerado, pero el objetivo de este viaje era el asesinato de su hermano Yan Tsui. Para Feilong, no era más que un factor de riesgo puesto que no podía cambiar el hecho de que él era el padre de Tao y por eso Tao no debía conocer el verdadero propósito del viaje. Cuando Feilong llegó a Taiwan, se dio cuenta de que el niño, a quien en un principio había dejado, le había seguido de alguna manera.

Él no se quedaría como un niño ignorante para siempre, con el tiempo se ha distinguido por su alta aptitud de aprendizaje y su capacidad de poner en práctica sus ideas. Poco a poco, se estaba convirtiendo en un hombre adulto. No estaba enteramente libre del mundo criminal, pero hasta el momento Feilong siempre había intentado alejarlo. Ahora, ya no estaba seguro si realmente había sido buena idea el haberlo retenido en ese sangriento mundo por trece años.

-“No… eso es una falacia”, se dijo a sí mismo. La posibilidad de que en algún momento se produjera una situación espantosa debido a la ingenuidad y vacilación de Feilong, no era pequeña. Para liberarse de la maldición de su hermano y unificar a Baishe de nuevo, era necesario deshacerse de los problemas. Estaba dispuesto a aceptar cualquier derramamiento de sangre, siempre y cuando esto permitiera fortalecer al grupo. Antes de que Tao se enterara del secreto, Yan Tsui debía ser erradicado. Feilong apartó sus ojos de la pacifica escena familiar y desapareció de nuevo en la oscuridad y bullicio del mercado.

La mañana siguiente, Feilong dejó su habitación del hotel silenciosamente y salió a visitar la tienda de Yoh según lo acordado. Se metió en el ascensor vacío y presionó el botón para ir al vestíbulo. Esta vez, no llevaba disfraz, sino su traje habitual sin corbata y camisa blanca, cuyo dos botones superiores estaban abiertos, la puerta del ascensor se cerró. Mientras el ascensor bajaba, el teléfono en el bolsillo de su camisa empezó de repente a vibrar. Con un movimiento fluido lo sacó, miró la pantalla y no pudo contener una sonrisa sin palabras, de una manera irónica murmuró para sí mismo: “¿qué tal un poco de información a cambio de algo…”

Era un e-mail de Takaba Akihito de Japón. Era difícil saber si el texto corto era un lamento o un simple monólogo, al menos estaba lleno de sonrisas. Quizá, para Akihito posiblemente era muy importante, aunque sonara trivial para Feilong. Cuando guardó el teléfono en el bolsillo de su camisa, dejó que los recuerdos del lejano Japón despertaran.

Eso me recuerda… Tao, siempre quiere ir a Japón de nuevo, pensó.

Se supone que Tao volvería a casa ayer, seguramente ya habrá llegado al cuartel general en Hong Kong sano y salvo. Feilong, era consciente que Tao ya no era un niño pequeño, y un niño lleno de curiosidad no debería estar confinado todo el tiempo. Ciertamente no sería una mala idea llevarlo en el próximo viaje a Japón, incluso si aún era una idea.

Un débil sonido indicó que había llegado al piso solicitado y la puerta se abrió. El personal de la recepción lo observó atentamente y se le acercó mientras caminaba por el vestíbulo afuera, donde el aire caliente de la tarde lo rodeaba abruptamente.  Las nubes negras se empujaban por el cielo, según el pronostico del tiempo, se suponía que habría tormentas hasta la media noche. La limusina del hotel, barnizada en negro, se deslizó hacia la entrada con neumáticos suaves y se detuvo frente a Feilong. Se sentó en el asiento trasero, y el portero cerró la puerta delicadamente.

El motor del auto aceleró incansablemente por las calles de Taiwan, llenas de colores y olores. Si su objetivo no fuera tan peligroso, podría haber ido de excursión a través de ese ambiente exótico, con el fin de variar. Era consciente de que Tao le seguía sin ningún permiso. Cuando Asami le disparó en Japón y regresó herido en Hong Kong, Tao lo saludó con lagrimas como si fueran sus propias heridas. La situación era difícil para Feilong, porque sólo le decía al pequeño que iría a trabajar, pero en realidad él no sabía dónde ni que estaba haciendo exactamente. Probablemente, Tao constantemente sólo podía temer y esperar el regreso de Feilong.

“Lo traeré aquí en un mejor momento. A Tao seguro le encantará”

Y porque casi nunca lo había llevado a un verdadero viaje, Tao se emocionaría por ello. Se imaginó la cara de felicidad de Tao, y su corazón se volvió un poco más ligero.

Mientras dejaba sus pensamientos girar sin parar, el coche ya se había acercado al destino. Feilong activó el botón de intercomunicación. -“Déjeme salir aquí”

Llegar con una limusina atraería demasiada atención, así que salió del coche lejos de la zona del mercado y caminó un camino poco. Tal vez, porque no era hora de cenar, la zona en comparación de la noche anterior, habían muy pocas personas en la calle; en su lugar, los gritos agitados del personas de la tienda preparándose para abrir eran audibles de vez en cuando. Justo como el día anterior, se dirigió a la parte trasera de la tienda, donde Yoh le esperaba. Tenía una expresión inexpresiva, estaba apoyado en la pared fumando un cigarrillo. Al parecer Yoh creía que se había instalado discretamente en Taiwan, pero al examinarlo a través de los ojos de un experto, se podía ver de inmediato que siempre estaba alerta.

-“¡Feilong!” le llamó en cuanto lo vio. Tiró el cigarrillo al piso y lo apago con su pie. El calor que el asfalto había acumulado durante el mediodía estaba surgiendo y se reflejaba en Yoh, como fuera una Fata Morgana.

-“¿Te hice esperar?”, preguntó Feilong.

-“No, sólo llegué temprano”, respondió Yoh.

Como si fuera una cita secreta, Feilong le hizo señas en las sombras del edificio, porque en la tienda de Yoh los preparativos se hacían a toda velocidad. Mientras ambos caminaban por el estrecho callejón, Feilong se dirigió a un tema que le molestaba mucho: -“¿Fuiste capaz de persuadir a Tao?

-“Él dijo que entendía. Aunque no parecía muy feliz por ello”

-“Ya veo…”

Siempre y cuando Yoh hubiera sido capaz de convencer a Tao, Feilong estaba satisfecho con ello. Ese mismo día tampoco había observado ningún seguidor, ciertamente Tao ya había llegado con seguridad a Hong Kong. Feilong se quitó las gafas de sol teñidas y las guardó en el bolsillo de su camisa. Sin embargo, de repente algo sucedió, en el momento justo en que se iba a plantear el tema principal. Fuertes pasos hizo que ambos se callaran. La tienda no estaba abierta todavía, por lo tanto no tenía porque haber alboroto en las puertas trasera del negocio. Una niña de cinco a seis años rompió la tensa atmósfera asomando su rostro entre el estrecho pasadizo de las dos tiendas, mirando inquietamente a su alrededor como si buscara algo.

-“Parece que alguien se perdió…”

Pero esas palabras apenas salieron de la boca de Yoh cuando la chica se volvió hacia ellos. Aparentemente, había encontrado lo que había estado buscando, porque una sonrisa se extendió a través de su rostro redondo. Sin vacilación la niña se acercó a los dos hombres y se detuvo frente a Feilong.

-“¡Aquí!” Sin más preámbulos, ella le entregó un sobre blanco. Yoh y Feilong intercambiaron miradas. Los ojos de éste último parecían preguntar si Yoh conocía a la pequeña. pero parecía ser un extraño para ambos. Quizá sólo era una niña del barrio, una simple, linda y vestida ordinariamente.

-“‘¿Qué con eso?” Feilong cogió el sobre dudando, pero cuando lo giró su rostro se puso pálido. Un emblema que era familiar para sus ojos apareció. Rápidamente abrió la carta.

Un rizo negro cayó al girar la carta. Le quitó el aliento a ambos.

-“Feilong…”

Pero la voz tranquila de Yoh no alcanzó a Feilong. La mano de Feilong empezó a temblar inconscientemente. De inmediato supo de quien era el cabello que le caía sedosamente entre los dedos. Adjunto a la carta estaba la dirección de un puerto cercano, el número de un almacén y una nota que demandaba venir si no quería que el dueño del mechón de cabello fuera asesinado. Feilong miró a la niña.

-“¿De dónde sacaste esto? ¿Quién te lo dio?”

Aunque lo evitaba, la ira en su tono de voz era inconfundible. El rostro inocente de la niña cambió de repente, y dio un paso tembloroso para atrás.

-“Me.. me dijeron que había un hombre con cabello largo detrás de la tienda y debía entregarle el sobre…”

– “¿Cómo lucia ese hombre? ¿Lo conoces?” Feilong cavó más profundo.

La pequeña estaba a punto de llorar. Sacudió su cabeza de lado a lado vigorosamente.

-“N… Nunca le he visto” “Era un hombre que no conozco, me dio dinero de su bolsillo”

Yoh no podía quedarse a ver más esa escena y lo retuvo. Feilong suspiró y apartó la mirada de la chica.

Probablemente no era más que un transeúnte, era demasiado improbable que hubiera información útil de la persona que había jugado a ser mensajero por propina. Una vez que la mirada de Feilong fue interrumpida, la niña se dio la vuelta rápidamente y huyo como un gato. Sus pequeños pasos se alejaron más y más hasta que desaparecieron. Yoh se acercó a Feilong con un gesto serio.

-“¿Qué hay en la carta?”

-“Locuras obsoletas de un secuestrador. Incluso pide que vaya solo” murmuró, Feilong con una pizca de sarcasmo y entregó el trozo de papel a Yoh.

Un sólo pelo no podía probar que Tao estaba vivo, e incluso si seguía vivo, no podía descartarse la probabilidad de que hubiera sido maltratado por el uso de drogas o violencia. Yan Tsui no sabía que Tao era su hijo biológico.

Surcos profundos aparecieron en la cara de Feilong. Yoh hizo una llamada telefónica.

-“¿Por qué… acaso lo sabe?” El viaje a Taiwan fue secreto y por ende también sus verdaderas intenciones. No le cabía en la cabeza que Tao, que no tenía nada que ver con este asunto, pudiera ser secuestrado. Se negó a creerlo, pero se le ocurrió que Yan Tsui, a su vez, estaba también supervisando sus acciones.

-“Fui demasiado descuidado”

No debí haber dejado a Tao solo. Feilong no hubiera sido presa fácil, pero no parece que no fue mayor problema tomar como rehén al pequeño niño que lo seguía. ¿Por qué no lo llevó con él al hotel la noche anterior? Lo hubiera llevado al aeropuerto en la mañana. Feilong maldijo su propia negligencia y dejó que este amargo sentimiento se marcara en lo más profundo de su mente.

Yoh, terminó su llamada telefónica.

-“¡Por favor perdóname!” “Yo asumo la responsabilidad de todo esto, debí asegurarme que Tao realmente se subiera al avión”

Tao había salido de su alojamiento en la mañana, por lo que debió haber sido secuestrado en el transcurso del día, y Yoh, que había descubierto estas cosas, no podía dejar de plagar penas en su conciencia. Pero, Feilong respondió: -“No, éste no es momento para culparnos, tenemos que ayudarlo rápido”

No tenían tiempo para perder, desde el secuestro podría haber pasado cualquier cantidad de tiempo, quizá unas horas, quizá medio día. Mientras estaban ahí, la vida de Tao estaba en peligro.

-“Esta insignia…”

El emblema ominoso representado en el papel, era similar a una llama negra. Era el emblema de una organización de la mafia taiwanesa, encabezada por Yan Tsui. Como Yoh había estado viviendo el mundo de la mafia, reconoció la insignia que era visible en la carta, pero no podia comprender porqué una pequeña organización quería desatar la ira del líder de la mafia de Hong Kong. Pero, a pesar de que Yoh estaba conectado con el mundo criminal, la información de que esta organización estaba dirigida por el ex jefe de Baishe, y el hermanastro de Feilong, no parecía haberle llegado aún. En otras palabras, Yan Tsui había ocultado su pasado hábilmente y logró establecerse en el mundo criminal de Taiwan. Feilong, no puedo evitar sonreír y murmurar: -“Él jefe de esta organización debería haber sido eliminado por ti. Su nombre es Yan Tsui”

En esta declaración, los ojos de Yoh se abrieron de par en par, probablemente porque ni siquiera había empezado a pensar que Feilong visitaba Taiwan para matar a su hermano, Yan Tsui.

-“¡¿Yan Tsui?!” ¡¿El hijo del anterior líder de Baishe… pero…?!”

-“Tiene un nombre de cubierta. Yan Tsui no es un idiota”

Yoh no esperaba que Yan Tsui, quien había desaparecido sin dejar rastro, hubiera ganado terreno en el mundo mafioso de Taiwan. Se podría decir que sólo con mirarlo se notaba que estaba interesado en las futuras circunstancias, pero en este momento, cada segundo era importante.

-“Me arrepiento tanto, pero no hay tiempo para detalles” “La situación cambió, voy a ocuparme de este asunto por mi cuenta. Olvídate de nuestra conversación de aye…”

Pero antes de que Feilong pudiera terminar de hablar, Yoh le agarró, y su expresión se oscureció.

-“Espera, no planeas ir allá, ¿verdad?”

-“Claro que iré!” “Él se atrevió a tomar algo de mí, el líder de Basihe” “¿Crees que saldrá de esta como si nada?”

-“¡Es una trampa!”

Feilong miró a los inteligentes ojos de Yoh y no pudo evitar reír.

-¿Y?

Era obvio que Feilong era consciente de eso. Recordó que Asami lo había retenido en una situación similar, y que sido influenciado por el mensaje acerca de la condición critica de su padrastro, y finalmente, cayó en la trampa de Yan Tsui.

Pero esta vez, iba a probar que no estaba siendo manipulado. No era ni el peón de su hermano ni una marioneta oprimida.

-“Si algo le pasa a Tao, mataré a ese hombre.”

Y con estas palabras que se deslizaron por sus labios repentinamente, se dio cuenta que la decisión la había tomado hace un tiempo. No actuaba por vanidad o por orgullo, sólo no podía soportar que alguien importante para él, pudiera ser lastimado. No perdonaría a nadie por eso.

-“Muy bien, entonces” dijo Yoh, consciente de que podía retener a Feilong, que caminaba deliberadamente hacia la guarida del león. Con suavidad soltó el brazo de Feilong y habló en voz baja:

-“Recopilaré información. Actúa de manera prudente.”

Su mirada era seria. El lugar que había agarrado con sus manos ahora estaba caliente. Feilong asintió sin decir una palabra y se dio vuelta. Se dirigió a la carretera principal a un buen paso, a esa hora del día conseguiría taxi fácil. El día lentamente llegó a su fin, y la ciudad estaba envuelta en olores nocturnos. El olor a polvo húmedo llegó a la nariz de Feilong, probablemente se debía a la lluvia que vendría.

Levantó una mano para pedir el taxi y alzó su mirada. El color rojo de la tarde brillaba a través de una brecha en las nubes grises, como si un demonio de pesadilla estuviera a punto de abrir la boca y devorar la ciudad. Esta visión se hizo más aguda en su interior y le agitó.

Dejó que el taxista siguiera la dirección anotada en el trozo de papel y le hizo una señal para que se diera prisa. El conductor quedó perplejo ante el aura inusual que rodeaba a Feilong. El conductor aún no maneja muy bien, pero aún así se apresuró. Feilong sólo se sentó en el asiento trasero y cruzó sus manos sobre sus piernas. Rezó para que Tao estuviera a salvo. No poder hacer nada le ponía más nervioso. Sin embargo, trató de manejar sus emociones inquietas y reflexionó sobre cómo pudo haber ocurrido esta situación. ¿Cuáles eran las verdaderas intenciones de Yan Tsui?

Apenas podía imaginar que Yan Tsui descubrió el complot del asesinato.

También cabía la posibilidad de que Yan Tsui utilizó a Tao para que saliera de su concha, pues no existía duda de que era él el objetivo. Yan Tsui aún no sabía que Tao era su hijo. Quizás creía que era más difícil secuestrar a Feilong y por ende secuestró el preciado Tao.

“Tomó ventaja del hecho de que Tao me siguió”, pensó. No podía lamentarlo lo suficiente. Hasta el día de hoy, Yan Tsui todavía estaba lleno de odio hacía a él. Feilong se había ocupado en que Baishe naciera de nuevo y, por lo tanto, se levantó como líder, pero Yan Tsui se sentía despojado de su posición. Durante la vida de su padre, a Feilong se lo obligó incluso a seducir hombres, por consiguiente era típico de su hermano reprochárselo siempre. Yan Tsui también le había presionado para que usara su cuerpo con el objetivo de ganarse a las personas. Siempre habían sido las ordenes de su hermano, bajo el pretexto de que era para el clan, y que debía hacerlo si quería ser amado por su padre.

Feilong sacudió su cabeza y se secó el sudor de la frente. Lo que pasó ya no tenia importancia, sólo le preocupaba Tao. La disputa entre él y su hermano enredó involuntariamente a Tao y tenia que hacer todo lo posible para liberarlo, de lo contrario el daño seria irreparable.

El servicio meteorológico terminó siendo correcto, en el camino empezó a llover. Ocasionalmente los truenos hacían iluminar y temblar la ventana. Las luces de las lámparas de las calles brillaban a través de las grandes gotas de agua.  Poco después, el taxi llegó a su destino. La vista de la ciudad era monótona de alguna manera, había algo desolado en el entorno. En el muelle, donde las fábricas y los almacenes estaban unidos entre sí, habían pocas personas, por lo que un gritos o un tiro no despertaría sospechas por aquí, era el lugar perfecto para torturar un rehén. La localización propuesta por Yan Tsui era un almacén que sirvió a una compañía de distribución de mercancías.

Un poco retirado al punto de encuentro, Feilong se bajó del auto y siguió su recorrido caminando bajo la lluvia. No había ni un alma por ver y todo el entorno era extremadamente silencioso. La pequeña luz roja en la entrada era quizás una cámara. Probablemente el lugar funcionó como un punto de transbordo para mercancías de contrabando, como uno de sus escondites, o posiblemente ambos, aún así Feilong se mostró, nadie salió. La puerta trasera del almacén no estaba cerrada con llave, como si fuera lo estuvieran invitando a entrar a la sala. No se podía excluir la idea de que era una trampa y querían engañarle, pero no tuvo tiempo de dudar.

“Tao”… pensó.

Su corazón estaba a punto de perder su ritmo. Trató de mantener la calma y entró. Sólo la luz de emergencia iluminaba la habitación. En el interior estaba oscuro y el aire estaba seco. Feilong apretó la espalda contra la puerta que había cerrado y contuvo la respiración. Aparte de las carretillas elevadoras para el transporte de materiales, los contenedores apilados llenaron el pasillo. Se acercó a uno de las inmensas cajas con pasos silenciosos.

-“Pero eso es…”

La inscripción que ya se desprendía mostraba sellos rusos para Vladivostok, por lo que supuso que los contenedores se utilizaban para el transporte de armas o drogas de contrabando de Rusia. Se adentró más en el pasillo, ahora era visible el taller junto a la cinta transportadora para el movimiento de mercancías. Una luz brillante entró por las grietas de la ventana y la puerta. Siguió y se aventuró a echar un vistazo por la ventana de recepción. En la sala, algunos hombres robustos disfrutaban de una apuesta, y parecía que para ellos era más importante el juego que la custodia del escondite. Cinco o seis hombres estaban reunidos alrededor de un sofá y una mesa baja. Las pantallas de las cámaras de seguridad sobre la mesa en la parte trasera de la habitación casi parecían decoración, ya que eran ignoradas por completo.

Respetar las reglas no parecía una prioridad en ese lugar. Cuando la puerta se abrió, los hombres se levantaron abruptamente.

-¡¿Quién está ahí?!

Encerraron a Feilong mientras masticaban nueces de palma, entre ellos había un hombre fuerte con un tatuaje desde el hombro hasta la muñeca, este examinó a Feilong con aprecio.

-“Que hermosa Shao Ji”* “¿Qué estás haciendo aquí?! *Termino para una prostituta. 

El hombre cruzó sus brazos delante de su pecho y escupió en el suelo sucio. Parecía más una asamblea de ladrones que de mafiosos reales. Cada vez que abría la boca, sus dientes de color rojo por las nueces aparecían. Feilong frunció las cejas.

-“Estoy aquí para encontrarme con Yan… Quiero decir, tu jefe” “¡Llévame a él!”

-“¡¿Escuchaste eso?!” “¡Quiere ver al jefe!”

Se cagaron de la risa. Si Feilong estuviera en Hong Kong, ya les habría arrancado el cerebro, pero difícilmente podría hacer eso aquí. Probablemente, los hombres no sabían quien tenían delante. Lo miraron con sonrisas burlonas y miradas condescendientes. Un hombre con dialecto Fuijan se acercó a él, parecía ser el líder de la banda.

-“Manos arriba. Nuestro jefe es muy nervioso. Debemos primero comprobar su cuerpo a fondo.”

Los otros hombres sonriendo cerraron más el circulo que rodeaba a Feilong para que no pudiera escapar, estaba bajo estrecha observación. El líder extendió la mano hacia Feilong.

“Esto no irá bien”, pensó Feilong.

En el momento en que el hombre estaba a punto de tocar su hombro, el cabello de Feilong revoloteó con el viento, ya que, a una velocidad frenética, le dio una patada a la barbilla del hombre. Seguido de un grito de dolor, sonó el ruido de un hueso, el hombre fue arrojado al aire y cayó al piso.

-“No me toques”

-““Ah… Kh… Uh… Ah!” El brazo de dicho hombre que acababa de levantar para protegerse, sobresalía en un ángulo extraño. Se estaba retorciendo angustia y la sangre le escurría por la barbilla destrozada.

-“Hey…”

Nadie sabia muy bien que había ocurrido. El círculo alrededor de Feilong se hizo más ancho. No se dignó a mirar al hombre que se retorcía en el suelo, en cambio, con su actitud imperiosa, miró a los demás hombres.

-“Si te alejas demasiado, te saldrá caro”

Los miró fijamente, estaba claro por su mirada que tenia tiempo para tratar con simples secuaces. Finalmente, uno de los hombres logró entender y su rostro se puso pálido como el de la muerte.

-“Oigan… ¿no es ese tipo el que el jefe dijo que visitaría?”

Quizá recordó alguna orden de Yan Tsui que había impuesto hace rato. Como si sus sentidos hubieran regresado, se alejó de su camino.

-“Llévame a él!” indicó Feilong con un movimiento agudo de cabeza.

Debajo de la mesa se encontraba una habitación secreta, donde la fragancia del incienso flotaba en el aire. A pesar del pequeño tamaño de la organización, parecía que estaban haciendo las cosas bien. Los muebles en la espaciosa habitación tenían diseño chino, y un pez dragón nadaba con sus escamas rojas en un tanque que brillaba en azul. Más atrás, había una puerta plegable con colores igualados. La habitación que buscaba, estaba más allá.

-“¡Estoy orgulloso de ti, Fei! Seguiste mis instrucciones y viniste solo.”

Un hombre se encontraba sentado en un sofá, que estaba cubierto por una madera delicada, sonriendo y apoyado en el espaldar. Su Chang Pao* estaba suelto y desordenado. *Ropa tradicional china.

El rostro de Feilong se congeló cuando escuchó la voz. “¿Realmente ese es… Yan Tsui?”, se preguntó así mismo.

Ya no se podía reconocer nada de su aspecto de élite. Su hermanastro estaba sentado frente a él, manchado por la suciedad del mundo de la mafia, y en su mirada salvaje y deslumbrante se veía como su vida había salido de control.

Feilong suprimió su propia conmoción. -“Yan Tsui…”

Incluso con su ropa puesta, se podía ver lo delgado que estaba, sólo brillaban sus ojos. Tenía el aspecto de un drogadicto. Sus mangas enrolladas dejaban ver las marcas de inyección en su brazo. Espías ya habían informado a Feilong acerca de esto, pero ahora que estaba de pie justo en frente de él, se sintió abrumado por un sentimiento sombrío. Yan Tsui había caído tan bajo… A través de la ingesta ya hubiera sido de opio o de heroína, su mente y cuerpo ya estaban podridos, no quedaba nada de su anterior apariencia.

La mafia rusa, dirigida por Mikhail Arbatov, apoyó a Yan Tsui, y no fueron sólo las armas las que encontraron el camino de Rusia a Yan Tsui. Feilong recordó que alguna vez Yan Tsui le había dicho que Mikhail Arbatov era un soldado, pero ahora parecía que la marea había cambiado. No era posible discernir por los ojos de Yan Tsui lo que pensaba de eso. Feilong era el jefe del mundo bajo de Hong Kong, mientras que Yan Tsui había sido expulsado de Baishe, aunque fuera el hijo de Liu Talen. Ahora que los dos se enfrentaban, la forma alterada de actuar de Yan Tsui mostraba qué decisión había afectado el curso de sus vidas.

-“¿No quieres decirme hermano, como solías hacerlo?”

Feilong no sabía que era exactamente lo que encontraba tan gracioso, pero Yan Tsui se reía en silencio para sí mismo. Si él se dejaba provocar, le daría lo que quería. Junto a los hombres que habían llevado Feilong a la habitación, se encontraban más subordinados. Actuaban como si fueran el epítome de la calma, pero en sus rostros se podía leer lo interesados que estaban en una disputa, sin embargo, faltaba la persona más importante. Tao no estaba en ninguna parte. ¿Era posible que lo tuvieran en otro lugar, o que ya no estuviera vivo? Mientras Feilong no lo supiera, no podía hacer nada estúpido. Su impaciencia iba en aumento, pero se mantuvo bajo control y miró a Yan Tsui en silencio.

-“Siempre como un perro astuto. Hombres, retrocedan.”

Yan Tsui hizo que se quedaran los menores hombres posibles. El que se quedó llevaba una expresión de la cual no se podía leer nada, y a diferencia de los otros, tenia una mirada aguda. Aunque lo mantenía oculto, era obvio que el bulto inusual en su traje era un arma.

-“Vine solo como me lo pediste, devuélveme a Tao.”

-“¿Tao?”

-“¡El chico que secuestraste!”

-“Oh, ¿te refieres a ese mocoso?” dijo Yan Tsui con voz ronca y en tono burlón.

Se levantó lentamente del sofá y se acercó a Feilong. Su respiración casi lo tocaba, y dirigió su mirada directamente al rostro de Feilong.

-“Parece que cuidas de él muy bien. También es bien educado.”

-“¡Yan Tsui, bastardo desgraciado!”

Feilong endureció su mirada. Yan Tsui ignoró la petición de devolverle a Tao. Sus ojos se estrecharon y extendió su mano huesuda para acariciar la mejilla de Feilong.

-“Tu rostro aún parece el de una mujer.”

El recuerdo de hacia siete años despertó en el interior de Feilong. -“¡No me toques!”

Por instinto quería golpear esa mano para alejarla, pero los finos dedos se apoderaron de su barbilla, agarrándolo con tanta fuerza que su cara se contorsionó del dolor. -“¡Kh…!”

-“Si te resistes, no sé que haré con el chico.”

Esas palabras dieron, al menos, una última esperanza de que Tao seguía vivo. Yan Tsui había sido siempre un hombre astuto, él no mataría a Tao. Después de todo, usando al chico como rehén podía evitar algunas acciones por parte de Feilong; pero mientras Feilong no tuviera asegurado el bienestar de Tao, no era sabio oponerse a Yan Tsui.

-“¡Sí, así es! No tienes otra opción más que obedecerme.”

Se rió y dejó libre la barbilla de Feilong, luego se paró detrás de Feilong y envolvió sus brazos alrededor de él. Feilong tuvo que soportarlo.

-“Yan, ¡¿qué estás haciendo?!”

-“Primero, quiero asegurarme de que no escondes nada peligroso.”

La manos de Yan Tsui se unieron al cuerpo de Feilong y se deslizaron por los lados del mismo.

De nuevo… pensó Feilong. Yan Tsui estaba en el acto de requisar un cuerpo frente a su subordinado. Feilong ya había escuchado esas palabras antes, y no estaba sólo cansado de ellas, sino también asqueado.

-“¡Haz lo que quieras!”

Sólo haría feliz a Yan Tsui si perdía su compostura, así que se quedó ahí con su cabeza en alto. Yan Tsui levantó el cabello de Feilong, presionó sus labios contra su cuello y lo lamió. Los botones de su abrigo estaban abiertos, y la mano de Yan Tsui rozó su pecho.

Aunque no tocó el cuerpo de Feilong con mucha fuerza, la manera estorbosa en la que movía su mano le causó repulsión. Yan Tsui buscaba a tientas, como si estuviera recapturando todas las sensaciones de hacia ya siete años. Feilong sintió la temperatura de su cuerpo a través de las telas que llevaba puestas, y percibió el olor de su hermano de nuevo después de un largo tiempo. Sin embargo, esto no creó ningún sentimiento de nostalgia en él, por el contrario, sólo creó sentimientos negativos. La respiración agitada de Yan Tsui llenaba la habitación. Su subordinado observada con ojos tranquilos.

-“En lo que respecta… tú no has cambiado, Yan Tsui.”

Yan Tsui se rió entre dientes y eventualmente susurró a su oído: -“¿y tú? ¿el tacto de tu hermano te despierta?”

Yan Tsui deslizaba su lengua por el contorno de la oreja de Feilong, lo que le hizo alejarse. -“Quizás en tus sueños…”

-“Puedes ser honesto contigo mismo, Fei.”

La mano derecha de Yan Tsui, que había estado acariciando el pecho de Feilong, ahora bajaba hasta la cadera de él, y un suave apretón entre sus piernas hizo sus rodillas temblar. Yan Tsui bajó hasta los pantalones finos de Feilong y levantó su pene . Al hacerlo, empezó a estimularlo con su mano. Su respiración cercana al oído de Feilong era cada vez más pesada; procedió a presionar sus caderas contra él.

-“¡Yan” Feilong podía sentir la virilidad de Yan Tsui y no podía hacer nada más que tragar saliva. Se puso pálido. Él podría ser sólo su medio hermano, pero, ¿qué clase de hermano excitaría al otro agarrándolo por entre las piernas? Animado por las rápidas bocanadas de aire de su hermano Feilong respiraba rápido también. Estrechó fuertemente esos brazos que lo rodeaban para no hacer ni un sonido a la vez que apretaba firmemente sus dientes. Pero, sin importar que tanto lo intentaba, no podía detener a su cuerpo del deseo de querer retirarse. Yan Tsui, inmediatamente tiró las caderas hacía él y presionó su torso hacia adelante para que la parte posterior de Feilong quedara pegada a él. Mientras los de dedos de Yan Tsui corrían a través de la tela que cubrían las nalgas de Feilong, él abrió los ojos.

El movimiento ascendente y descendente finalmente se detuvo a la altura de su ano. Un sentido instintivo lo hizo temblar de miedo. Lo acompañaba la voz suave de Yan Tsui y su lengua jugando al lado de su oreja. Sus dedos empezaron a hundirse cada vez más. -“¿Tampoco escondes nada aquí, Fei?”

-“¡Yan…!”

-“¡Así que encontré algo después de todo!”

Feilong se volteó y le estaban mostrando una arma que le pertenecía, la cual, le habían sacado de una funda que portaba en su cadera. Su hermano debió notarla hace un rato cuando se paró detrás de él. Apretó sus dientes y le miró indignado.

-“¿No has tenido suficiente ya? ¡Déjame ver a Tao!”

-“¡No tan rápido! La noche aún es joven.”

Empezó a jugar con el arma que había tomado de Feilong, y su rostro se distorsionó raramente mientras reía; parecía que había disfrutado realmente hacer lo que se le dio en gana con Feilong, pues había sido voluntario, pero Feilong aún estaba enojado por haber perdido su postura. Yan Tsui se alejó un poco y cogió un control remoto que descansaba en la mesa.

-“Como sea, lo prometí…”

La puerta de acordeón al final de la habitación se abrió al momento que presionó el remoto. La cámara situada detrás de la puerta era una habitación; al interior se mostraba una decoración al estilo chino bastante lujosa, igualmente, se reveló una cama, una antigüedad en porcelana y un cofre. Poco antes que la puerta se abriera por completo, Feilong tragó saliva. Su mirada se dirigía directo hacia la silla que se encontraba en la esquina.

-“¡Tao!”

En la silla se encontraba el chico con su cabeza colgando y sus manos atadas junto al objeto y su espalda. Su cabello liso característico no dejo lugar a dudas, era Tao. Mostraba señales de duro maltrato; un morado era visible en su mejilla y le vendaban con una prenda blanca. Cuando Feilong percibió una punto de sangre negro-rojizo manchando su desaliñada camisa, sintió que la sangre que corría por sus venas empezaba a hervir.

-“¡Hijo de…!”

“¡Detente ahí!”

Yan Tsui apuntó con el arma en su mano a Tao. El rostro de Feilong cambió de color al tiempo que se detuvo abruptamente. El subordinado de Yan Tsui, quien se había mantenido calmo hasta entonces, lo encerró en un instante.

-“¡Déjame ir!”

-“Sólo está inconsciente. Pero dependiendo que hagas, eso puede cambiar rápidamente.”

-“¡Asqueroso hijo d….! ¡¿Qué le hiciste a Tao?!”

Yan Tsui pareció deleitarse con el comportamiento furioso de Feilong y se rió hasta que sus hombros temblaban. -“Tenía que jugar a estar calmado, pero no quiso. Es por eso que lo golpeé para que por fin se callara. Incluso le tape los ojos para que no estuviera asustado. ¿No soy genial?”

Si Yan Tsui no tuviera a Tao de rehén, Feilong podría poner fin a todo esto hace tiempo. Entre la fuerza del subordinado gritó: -“¡Es mejor que no lastimes ni un pelo de la cabeza de Tao!”

Él es tu hijo… continuó esta oración en su cabeza. No podía tolerar que Yan Tsui hiriera a Tao, sin importar el precio. Feilong sabía por experiencia propia lo doloroso que era que los padres se pongan en contra de sus propios hijos con intentos asesinos. Pero su mirada llena de odio pareció estimular el deseo de Yan Tsui.

Se cagó de la risa, y sin dejar de apuntar a Tao, ordenó: “Mantén la cabeza de este mocoso con fuerza, ¿entendido?”

El subordinado obedeció y dejó de lado a Feilong, aunque aún tenía sus ojos en él, aun así sacó un cuchillo del bolsillo de su pechera y agarró la cabeza de Tao por el pelo, lo haló hacia atrás y posicionó su navaja en la delgada garganta del pequeño. Un poco de presión sería suficiente para cortar la arteria carótida. Feilong, de nuevo, tragó.

-“¡Para!”

-“¡No nos hemos visto en tanto tiempo, ni porque seamos hermanos! ¡Vamos a saborear nuestra reunión, Fei!”

Yan Tsui, quien ahora había cedido su lugar al subordinado, se rió fuertemente y se sentó en uno de los lados de la cama. Asintió con indignación hacia Feilong, quien sólo permanecía de pie en silencio. -“¡Ven, Fei!”

-“¿Con qué vas a salir ahora?”

-“Sólo quiero darte un regalito. Siete años atrás, padre interfirió en mi camino, pero ahora nadie nos molestará.”

Feilong creyó que veía el verdadero rostro de Yan Tsui en su risa obscena. Yan Tsui apuntó el arma hacia a él e impuso: -¡Suficiente charla! ¡Muévete, Fei!”

En ese momento, Feilong ya sabía el resultado. Yan Tsui ya tenía el objetivo de oprimirlo una vez más y forzar su deseo sobre él. Siempre había visto a Feilong como su propiedad. Por un lado, lo miró creyendo que él no tenía ningún derecho a ser el sucesor; y por el otro, estaba celoso de su rápido ingenio. Jugando con él, como si fuera sólo una pieza del ajedrez; Yan Tsui ventilaba su ira sobre él, y en ese momento, trató de someterlo de la misma manera.

“¡Y por esa idiotez egoísta tiene a Tao!” pensó. En este momento, el cuerpo de Feilong se sacudía con furia.

No obstante, él pelearía de nuevo. Yan Tsui ordenaría al subordinado a cortar la garganta de Tao sin vacilar, así que le lanzó una mirada ácida y sin palabras se acercó a la cama. Yan Tsui de manera arrogante abrió sus piernas y le indicó con un guiño que se arrodillara frente a él. El hecho de que Tao no presenciara nada, era su único confort. Dobló sus rodillas y ahora estaba entre las abiertas piernas de Yan Tsui.

“¡Adelante, lamelo!”

Con un rápido movimiento de manos, bajó sus pantalones y sacó su miembro. Estimulado por un Feilong de rodillas, una gota de líquido pre seminal perló su glande, cuando Feilong quiso alejar su rostro, Yan Tsui agarró su cabello y lo acercó bruscamente presionando su miembro contra sus labios. Asqueado por el liquido preseminal, las cejas de Feilong se tensaron y agarró los muslos de Yan Tsui; aparentemente la expresión de disgusto de Feilong le excitaba, pues su pene se puso aun más duro.

Feilong sabía que su expresión de repulsión lo hacia sentir mejor, pero no podía evitarlo. Las gotas pegajosas que Yan Tsui frotaba contra él le causaban nauseas. Miró a Feilong sintiéndose como el triunfador, pero Feilong sólo trataba de alejarse de dicha aversión.

-“¡Abre tu boca y empieza a complacerme! ¡Ya sabes que pasa si llegas a morder!”

Todo lucia como si Yan Tsui empezara perder la paciencia por la resistencia de Feilong, así que seguidamente le agarró la barbilla y trató de abrirle la apretada boca a la fuerza usando sus dedos. Sin rendirse y con su actitud callada pero desafiante, Feilong lanzó una mirada a Tao, quien estaba detrás de él. El subordinado de Yan Tsui aun sostenía el cuchillo en la garganta de Tao sin estar impresionado por la crueldad de su jefe, y, por suerte, Tao seguía inconsciente, pero presentado su garganta indefensa.

-“¡Si no quieres que el pequeño muera, deberías obedecerme!”

Al principio esas palabras desesperaron a Feilong, pero cambió su pensamiento instantáneamente, si podía proteger a Tao con eso, una impureza de Yan Tsui carecía de sentido. Bajó la mirada y abrió su boca. El miembro caliente de Yan Tsui apartó las filas de sus dientes y le invadió vigorosamente su garganta. Su miembro era más grande de lo que esperaba pues las esquinas de la boca de Feilong sonaron, y su mandíbula empezaba a protestar.

-“¡Agh…gh!” Debido al avance, su garganta se tensó ante el instintivo reflejo y sin querer, involuntariamente mordió. Yan Tsui chasqueó su lengua desaprobando tal acto y retiró su cadera de nuevo. Cuando el miembro abandonó la boca de Feilong, éste empezó a toser.

-“¡Novato! ¡Te dije que no mordieras!”

“¡Hah…! ¡Hah…! Uh…! Feilong escupió un poco de la semilla de Yan Tsui y ésta corría por sus labios, sin embargo, le arrojó una mirada llena de desprecio. Sólo debía ser paciente hasta que Tao estuviera a salvo. Él no era tan débil como para quebrarse por algo como eso, y su orgullo tampoco se vería afectado.

-“¿Qué con esa mirada?”

Feilong consistentemente se llenó de una actitud confiada solo para enojar a Yan Tsui. Él presionó el arma contra la frente de Feilong por la cual se deslizaban cabellos finos. Feilong no sabía si era por la rabia o las drogas que su dedo temblaba ligeramente.

-“Parece que eres depravado hasta el fondo, Yan Tsui.”

-“¡Cierra la boca” ¡Parece que no te das cuenta en que clase de situación estás!”

Una vez más, Yan Tsui lo agarró por el cabello y le hizo mirar arriba, seguido metió su miembro en la boca de Feilong de nuevo, frotando su glande en su mandíbula superior. Le apretó la boca avidamente con feroces empujones contra su cadera y aun cuando Feilong trataba de empujarlo con su lengua, su pene era demasiado grande para eso. Cada uno de los movimientos causaba que la saliva le goteara por la barbilla y la garganta, y la falta de aire le hacia humedecer los ojos.

-“¡Aprenderás lo que es ser humillado!”

-“¡Uh! ¡Unhg, uh…!” Feilong percibía el aroma del miembro a la vez de que sentía el pelo púbico erizado y el sabor de la secreción concentrada que se extendía por su lengua. El intratable fuego de Yan Tsui estaba atrapado en la profundidad de su garganta. ¿No había sido esto suficiente para ponerle fin a la sed de venganza de Yan Tsui, incluso después de siete años? A través del implacable acto, Feilong se volvió su juguete, e instintivamente las lagrimas le brotaron desde el interior.

-“Finalmente mi deseo se hizo realidad… siempre había querido hacerte esto.” La cara de Yan Tsui se deformó mientras decía esas lunáticas y deseosas palabras a Feilong; su aliento parecía el de una bestia salvaje. Su miembro estaba duro y grande y por esto, atormentaba a Feilong, quien soportó la humillación y le miró con ojos que parcialmente desprendían lastima. Yan Tsui debía seguir adelante y pensar que había logrado subyugarlo, aunque estos eran pensamientos silenciosos. Procedió a hablar, sin aliento, con ojos inyectados en sangre, y sus palabras sonaban como locas divagaciones.

-“¡Es tu culpa! Porque te fuiste, perdí todo! ¡Todo es tu culpa…Fei! ¡Si sólo me hubieras hecho caso…!”

Probablemente había puesto la culpa de su propia insuficiencia en Feilong incluso cuando Baishe empezó a perseguirlo… No, incluso antes que eso.

Yan Tsui agarró la cabeza de Feilong con su mano y empezó a moverse violentamente hacia atrás y hacia adelante. La boca de Feilong estaba siendo abusada con sonidos asquerosos. Yan Tsui era feroz, como si quisiera expresar su odio reprimido y enterrar el deseo de esta manera. -“¡Nh….!”

-“No soy un complaciente como mi padre! ¡Te someteré hasta que ya no puedas resistirme más!”

Con impulso, sacó su pene fuera de la boca de Feilong, quien casi se ahoga con este; luego, le haló su cabello y le hizo ponerse de pie.

-“Estas loco… Padre era…”

Pero sin poder terminar su frase, Feilong fue empujado a la cama que estaba tras él. Yan Tsui rompió su camiseta y los botones salieron volando por todas partes; el magnifico largo cabello de Feilong se posó sobre su expuesto pecho. Yan Tsui no frenó ni un poco la fuerza con la que controlaba el reluciente cuerpo, mientras tanto, Feilong gemía de dolor.

-“¡Padre siempre fue complaciente contigo, pero conmigo nunca hizo compromisos. Incluso aunque fuiste tú el que se fue, me culpó a mi por ello. Por eso lo maté, es tu culpa que padre muriera, Fei!”

Congelado, Feilong guardó su aliento. “¡¿Yan Tsui mató a padre por esa razón?”

Como una bestia salvaje, Yan Tsui se deslizó por encima de Feilong, y miradas repulsivas caían sobre la piel desnuda de Feilong. La realidad, de pronto parecía como una escena vieja en cámara lenta sin sonido. En la cara del hombre era visible la envidia y la ansiedad, tan visible como el lunar en su mejilla.

En su corazón, Feilong pedía por el perdón de su padre y sólo le quedaba cerrar los ojos. Liu Talen siempre le quiso, y eso no favorecía a su hijo biológico: Yan Tsui. Ahora no podía cumplir con la petición de su fallecido padre de no pelear con su hermano. Pues, no había nada más que un hombre vulgar que se había tirado el nombre de su padre: Liu Yan Tsui, que ahora anda en la cabeza de la mafia taiwanesa.

“Y es el padre de Tao”... pensó.

Feilong abrió los ojos. Todas sus dudas se disolvieron y decidió dejar el daño atrás. Permaneció acostado de espaldas y miró directamente a los secos ojos de Yan Tsui.

-“¡Se acabó, Yan!”

Aunque su exterior había cambiado tanto que era difícil reconocer que era Yan Tsui, su malvado rencor interior no había cambiado; en todo caso, sus manías habían empeorado considerablemente a causa de las drogas. No faltaba mucho para que su cuerpo y su alma se destrozaran.

-“¡¿Qué con esa mirada?! ¡No soporto esa mirada tuya!”

Feilong lo miraba con desdén, pero también con lástima, lo que parecía agravar la situación. Mientras Yan Tsui aun respiraba bruscamente, su agarré de la pistola se tensó. Feilong, inmediatamente cerró los ojos; escuchó un sonido sordo, seguido por una visión borrosa, y un palpitar en sus oídos junto a un horrible dolor. Concluyó que Yan Tsui le había pegado con el mango de la pistola; el sabor a sangre se esparcía por su boca, pudo abrir los ojos y escupió a Yan Tsui un poco saliva llena de sangre.

Yan Tsui hervía de rabia y se preparó para decir eso. Pero entonces, pareció haber cambiado de opinión y empezó a sonreír significativamente. -“Dime, ¿qué pasó con ese japonés?”

Los hombros de Feilong se sacudieron. Yan Tsui le levantó la barbilla con el cañón de la pistola, dejando desprotegida y desnuda la garganta de Feilong. El frío cañón bajo lentamente hasta la parte donde había recibido dicha piel blanca el disparo hacia siete años. Yan Tsui, recorrió la herida una y otra vez, como si quisiera abusar de ella.

“Esta herida… ¿Quién te hizo esto? ¿Fue ese hombre también? No dices nada… sin embargo, esta es nueva.”

El cañón se deslizó hacia abajo y presionó la cicatriz que tenía arriba de su ingle. Feilong podía sentir como el metal se había calentado con el roce con su cuerpo.

-“Apuesto que engañaste a algún tipo y jodiste las cosas en el proceso.”

El arma empezó a deslizarse por su piel una vez más.

El tipo que se nombraba era Asami Ryuichi, con ese inolvidable nombre ésta persona que le había disparado no sólo una vez, sino dos apareció en la cabeza de Feilong. En compensación al disparo que le había ocasionado en uno de sus laterales, él también logró hacerle daño a dicho personaje. En el barco, la herida de Asami no había sanado aún, por lo que Feilong se preguntaba si Asami era consciente de que su rabia fue mayor cuando le dispararon a Akihito que cuando le dispararon a él mismo.

-“¿A cuántos hombres más engañaste con éste cuerpo?”

Yan Tsui acarició los pezones de Feilong, causando que sus cejas se recogieran. Los pequeños capullos maltratados se hincharon enrojecidos y Yan Tsui aprovechó para jugar con ellos mientras estaban duros y sonreía maliciosamente.

-“Cuando saliste de la cárcel, no tenías a nadie que te apoyara. ¿Cómo hiciste para llegar a la cima de Baishe en tan corto tiempo? Definitivamente no fue con la “ayuda” de uno o dos hombres, eres tan obsceno…”

Deslizó imprudentemente la pistola por la pequeña protuberancia que se escondía en los pantalones de Feilong, lo que hizo que sus ojos se abrieran por completo, aun así, su expresión se volvió inflexible de nuevo. Sus emociones momentáneamente empezaron a hervir en contra de su voluntad, pero rápidamente volvieron a desaparecer y ahora el frío desprecio era lo único que gobernaba en su corazón.

“¿Y si fuera así qué?”

Esta respuesta firme hizo a Yan Tsui dudar, mientras que Feilong mostraba una expresión aburrida. Todo lo que había pasado en los últimos meses y años ahora era claro para él.

Era cierto que Feilong había usado personas que estuvieron interesadas en él para cumplir con sus propósitos, no importaba si era hombre o mujer, y había utilizado su cuerpo como un medio de seducción para alejar personas que fastidiaban a la organización de alguna manera. Pero eso había pasado cuando aun era la marioneta de su hermano. Yan Tsui lo obligaba a hacerlo, pero ignoraba eso y en su lugar sólo culpaba a Feilong, incluso, en alguna ocasión arrancó las ropas de Feilong y lo condenó con rencor por provocar el deseo sexual en hombres, y fue esa misma noche la que decidió alejarse de su hermano, parecía una ironía del destino que esa misma noche se encontrara con Asami. Sin embargo, ahora podía decir que ya no usaba su cuerpo para seducir a nadie más, pero en esta ocasión necesitaba desestabilizar a Yan Tsui poniendo una débil sonrisa. Yan Tsui sólo resopló, se rió y miró a Feilong con desdén.

-“¡P…Phh! Apuesto que lo hiciste con ese japonés y también lo usaste, ¿no? Dime, ¿cómo te cogió?”

Parecía que quería recobrar el equilibrio de esta manera, pues la superficialidad de sus palabras era evidente e innegable, sentía que comprendía todo ahora. Irritado, presionó la pistola entre las piernas de Feilong. Su cuerpo empezó a temblar. Sabia que las palabras despectivas de Yan Tsui sólo servían para provocarlo, así que, para no poner en peligro a Tao, apagó ese instinto de querer ofrecer resistencia y sólo cerró sus ojos.

-“¿Qué sonidos hiciste cuando le expusiste tu cuerpo y él entró en ti?”

Yan Tsui aflojó el cinturón de Feilong para que su ropa interior estuviera descubierta ante él. E incluso con sus ojos cerrados, podía sentir como la mirada de Yan Tsui vagaba por su cuerpo. Yan Tsui procedió a pasar su mano por la interior expuesta y por supuesto, por ese lugar tan vulnerable. Trazaba los contornos del miembro y empezó a masajearlo con la palma de su mano. Feilong sabía que perdería si reaccionaba a eso, pero no podía soportarlo más.

-“No…”

-“¡No puedo escucharte, Fei””

Yan Tsui movió los pezones de Feilong, haciéndolo sacudir hacia arriba de un tirón. Apretó las rojitas protuberancias tan fuerte que parecía que quería arrancarlas. Feilong se retorcía para escapar del dolor.

-“Asami… ¡Él no me hizo nada!”

-“¡No mientas!”

Yan Tsui alejó el arma, agarró a Feilong por el cuello y empezó a apretarlo como un maníaco.

“¡Uuh…!” El cuerpo de Feilong hervía al igual que su sangre, se ahogaba cada vez que intentaba recobrar un poco de su aliento; sus ojos enrojecieron y su cuerpo pálido se retorció como el de una serpiente.

No era una mentira.

Con el miedo instintivo que llenaba su cuerpo con el fin de sobrevivir al peligro, sus recuerdos de aquella noche regresaron. Sabía que había caído en una trampa de Yan Tsui, pero eso no lo detuvo para volver a ese lugar. Asami trató de detenerlo. Cuando Feilong aceptó desde hacía un tiempo ser el peón de Yan Tsui, éste le convirtió en alguien frío, pero fue Asami el que reavivó sus sentimientos, pues era el único que le había visto llorar. Sólo pudo comportarse de manera tan tonta frente a él.

“Asami no me hizo nada… Hubiera podido hacerlo si hubiera querido. Esa noche estaba fuera de mi, fui tan patético. Asami me calmó con un beso, y lo hizo sólo para eso, para calmarme. Y es por eso que estamos a paces, en igualdad de condiciones.”

Si Asami hubiera hecho algo más en ese momento, su relación de poder no estaría balanceada nunca más. Feilong lo hubiera despreciado como un hombre lascivo y no hubiera sido fácil para él dejarlo ir, porque el sexo no era nada más que un acto para demostrar quien le pertenece a quien en cuerpo y alma. De inmediato pensó en las palabras de Asami: -“¿Te has convertido en una completa mariquita?”

Recordó la mirada desaprobatoria de Asami cuando se reencontraron después de secuestrar a Akihito y reconstruyó esa furia inflamada que se dirigía sólo hacia él. Ese pensamiento lo llenó con una extraña satisfacción que se esparció por todo su cuerpo.

“¡Ph…! Su respiración se tornó inquieta y las comisuras de su boca se tensaron hacia arriba. Había logrado herir a alguien importante para Asami. Aunque no fue capaz de disparar directamente al corazón del japonés, le había infligido una herida grave.

“¿Duele, Fei? “Esto no es nada comparado con todo lo que has pasado.”

La risa irónica de Yan Tsui a veces era alta, a veces baja. El corazón de Feilong latía como loco, y sentía que perdía el conocimiento. Todo se volvía borroso en su cabeza. Abrió un poco sus ojos, y la imagen del hombre que lo veía de vuelta era aparente. Era devorado por un abismo oscuro y de repente el rostro de su hermano parecía transformarse en el de Asami.

-“¿Quieres… matarme… Asami?”

Sus ojos largos se abrieron como en un trance. El miedo y una fracción marginal de placer se extendían por su cuerpo que empezaba a perder la noción de sí.

De repente, la presión de su garganta desapareció. Empezó a toser y dejó caer su rostro en las sabanas. Sus pulmones quemaban cada vez que volvía a entrar oxigeno en ellos, y sus ojos aburridos y distantes aun no podían percibir la realidad.

-“Empiezo a hablar un poco de él y tu cuerpo ya está ardiendo. Tu cuerpo sí es honesto, Fei.”

Yan Tsui tiró la ropa interior de Feilong. Pero él aún no estaba consciente de ellos. Estaba expuesto, su ropa interior se estiró tanto que era visible lo duro que se había puesto. Sus pantalones fueron arrastrados abajo junto con su ropa interior hasta la altura de sus rodillas. Su miembro, que estaba pegajoso se balanceó pesadamente, y fue agarrado por una mano cálida, que frotaba la parte posterior de su cabeza. -“¡Aah…! ¡Ah…!”

Yan Tsui jugueteaba con ese dulce punto, estimulando violentamente su zona erógena.  Feilong no pudo suprimir el suspiro erótico que salio de su boca; quería escapar de todo, pero al mismo tiempo recordaba la ternura de aquella noche.

-¡¿Ese hombre y yo…?! pensó. El habilidoso cuidado de Asami había desbaratado por completo sus conceptos morales.

-¡Ese hombre… lo hizo así contigo!”

La voz temblorosa de Yan Tsui parecía molesta y se mezclaba con una cruda respiración. El pene de Feilong estaba completamente erecto y con la punta mojada, una gota gruesa pegada a los dedos de Yan Tsui era acompañada por unos sonidos lisos desvergonzados. Feilong sintió una cálida inhalación en su sensible piel y arqueó su cuerpo hacia arriba. -“¡Ah!”

Labios presionados en su desnudo pecho. Como si le picara la piel, Yan Tsui lo besaba una y otra vez, y con cada beso la respiración de Feilong tenia cada vez más fuerza. Una sensación cálida y húmeda se deslizó por su estomago y tocó sus capullos florecientes. Con fuertes ruidos, Yan Tsui le lamió el pene, y la mano de Feilong que se encontraba debajo de su cuerpo, se aferró a la sábana.

A…Asami… llamaba en su mente. La línea entre pasado y presente aun estaba borrosa, y en algún punto, la persona que le violaba cambió de lugar con el fantasma de Asami.

El peso del cuerpo masculino sobre él, los labios corriendo a través de su piel, el calor que se compartía. Como si ese recuerdo inigualable se agitara dentro de él, los sucesos de esa noche se repetían de nuevo en su cabeza, mientras despertaba en él todos sus sentidos. A través de la feroz caricia de Asami, había abierto su cuerpo y revelado su verdadero rostro,el cual se había mantenido oculto en alguna parte dentro de él. Había revelado los sentimientos por su familia a Asami, cosa que nunca había hecho antes, y se entregó por completo a las manos que le acariciaban su cabello, las manos de Asami.

-“¡Ah… Aah…!” El liquido preseminal empezaba a chorrear de su glande sin cesar, y su necesidad de dejarlo salir se hacía mas fuerte. Sacudió la cabeza y su cabello que se extendía por las sábanas, se ondeaba y brillaba a causa del sudor. La alucinación evocada por la falta de oxigeno era como una droga, se sentía muy bien. El placer de Feilong eventualmente llegaba a su pico, y su aliento cada vez era más superficial y rápido, hasta que su semilla estalló de golpe. Su cadera se levantó y se movió bruscamente, el líquido nublado se esparció por su estomago y las sabanas.

Lentamente, el éxtasis disminuía, y Feilong exhaló toda una bocanada de aire. Levantó su rostro ruborizado y su pecho temblaba. Un ruido pegajoso se escuchó cuando la mano soltó su miembro.

-“Me pregunto de que manera los hombres te cogían y los complacías…”

Se suponía que esa mano ahora debía suavemente tocar su mejilla, pero en cambio, abrió sus piernas al tope y se empujó a si mismo entre ellas. Feilong abrió sus ojos mientras eventualmente un punto de su trasero que no debería ser tocado, era tocado.

-“¡Ah…!” El interior de sus nalgas se estremecían para negar que el hombre avanzara. El dolor de la penetración forzada lo hizo despertar de su ilusión.

-“Dime, ¿cómo le devolviste el placer a ese hombre?”

La visión de Feilong era clara de nuevo, las formas borrosas tomaban su forma verdadera. La cara del hombre apareció, éste disfrutaba como la abertura se contraía para repeler la intrusión y se lamió sus labios.

No era Asami.

-“¡Yan Tsui!” Feilong quería exclamar estas palabras, sin embargo, observó en donde estaba y se dio cuenta que Tao seguía sentado tan flácido como antes en las manos del subordinado. Su piel parecía estar herida, pues un poco de sangre brillaba en la hoja que se sostenía en su garganta.

-“¡Yan… te lo suplico… Tao no debería…!”

-“¿Quieres que aleje a ese chico Tao de aquí?”

Fue como una bofetada en la cara para Feilong el ver a Tao en frente suyo, sin saber si despertaría de nuevo. Pero para Yan Tsui parecía ser completamente satisfactorio.

-“Pues me niego” Rió en tono malvado y puso sus dedos de nuevo adentro, entonces, agarró sin piedad a Feilong por los hombros y lo obligó a girar su estomago. Cuando Feilong trató de poner resistencia, Yan Tsui agarró su cabeza como si fuera un perro y los presionó contra las sabanas como si quisiera sofocarlo.

-“¡Gh…!” Yan Tsui lo hizo asumir una posición donde sólo sus caderas estaban levantadas, causando en Feilong muecas de humillación, Yan Tsui probablemente tenia planeado desde el principio cogérselo ante los ojos de Tao. Esa desagradable intención hizo que Feilong quisiera vomitar.

-“¡Despierta a ese mocoso!”

El subordinado de Feilong quitó las vendas de los ojos de  Tao. Sus ojos estaban cerrados, pero su cara ahora estaba descubierta. Feilong, en una voz ronca exclamó: -“¡Para ya, Yan Tsui!”

Él no quería que Tao viera bajo ninguna circunstancia que Yan Tsui le estaba poniendo las manos encima pues tener que soportar tan horrorosa imagen lastimaría demasiado el corazón de Tao. Yan Tsui agarró al Feilong que se retorcía y lo acercó más. Era como un predador jugando con su presa.

-“¿Es Tao tan importante para ti?”

Debido al silencio de Feilong, Yan Tsui se rió y continuó: -“Si abres tus piernas como deberías, eres un buen chico y me obedeces, consideraré el hecho de no despertarlo.”

Pasó por el agujero descubierto de Feilong.

Estaba asqueado; sin embargo, no se opuso a ninguna de las ordenes de Yan Tsui. Su miembro entraría en el lugar. Feilong rechinó los dientes y abrió un poco las piernas.

-“¡Más! ¡Así puedo ver todo mejor!”

-“¡Despiadado…!”

Yan Tsui respondió con una risa callosa. El ruido de él sacándose la ropa interior hizo desesperar a Feilong. El saber que su más ferviente deseo, el de deshacerse de Feilong, se estaba haciendo realidad causó que Yan Tsui se regocijara, y alegremente sacó a relucir su pene.

-“¡Voy a hacértelo todo hasta que te vuelvas loco!”

Si Feilong alzaba su voz, Tao podría despertar, así que debía evitar eso. Con su cuello curvado, mordió un poco las sábanas. Ahora podía sentir el pene de Yan Tsui en su hoyo. En un movimiento, Yan Tsui froto su liquido preseminal en su trasero y definió su objetivo. Feilong sintió lago entrándole. Su aliento vaciló.

Se dijo a si mismo que no era una mujer. El sexo con alguien del mismo genero no tenía sentido alguno. La angustia y la vergüenza acompañarían tal acto lo que durara.

Pero raramente, su hermano entro muy despacio en él. ¿Acaso quería provocarlo? Feilong miró por encima de su hombro.

Se equivocó haciendo eso, pues lo único que vio fue el pene flaco de Yan Tsui.

Yan Tsui maldijo: -“¡Mierda!”

Por un momento, Feilong no tenía idea de qué pasaba; pero se le ocurrió algo. Aparentemente, tenia una disfunción eréctil causada por el uso excesivo de heroína. Por su puesto las funciones corporales estaban afectadas por la adicción a las drogas alteradas, en el caso de los hombres, les afecta de modo que no son capaces mantener una erección.

Yan Tsui comenzó a acariciarse inquieto, pero nada se movió. Un desaprobador chasquido salió de su boca. -“¡Maldición! ¡Hey, tú! ¡Tráemelo!

Irritado ordenó a su subordinado a que le trajera sus drogas. Al principio, éste sólo arrojó una dudosa mirada primero a Tao y luego a Feilong, pero alejó su cuchillo y movió al pequeño. En ese mismo instante, se escuchó el estallido de una explosión. Todo el edificio tembló y la iluminación parpadeó. Débilmente, podía escuchar unos rápidos pasos del techo, y eventualmente, todas las luces se apagaron.

-“¿Qué pasa aquí? ¿Un apagón?”

El subordinado respondió a la indignante pregunta: -“Posiblemente un rayo pegó por aquí cerca.”

-“¡Espero que los contenedores en el almacén estén a salvo y seguros!”

Aparte del movimiento inseguro de Yan Tsui encima de la cama, Feilong sintió algo alumbrando en la oscuridad, y un ligero olor a pólvora llegó a su nariz. Se puso rígido y contuvo la respiración.

Uno, dos, tres…cuatro…cinco, contó en su mente.

Las ondas de choque producidas por la luz periódicamente causaron que el aire vibrara. Su agudo sentido de la audición percibió el sonido de un cartucho junto a un gemido, seguido por un sonido apagado como si algo pesado hubiera caído, y pronto, se escuchó un ruido metálico rebotando en el suelo. Por unos segundos sonó intermitentemente, luego, todo se calmó. El misterioso silencio terminó cuando las luces volvieron a encenderse, simultáneamente con el colapso del subordinado. Yan Tsui retrocedió.

-“¡¿Quién anda ahí?!”

Feilong se sentó y vio a Yoh parado en la puerta, con un arma en su mano. -“¡Yoh!”

Aparentemente, tomó ventaja de la tormenta y se escabulló por ahí. Su cabello estaba mojado.

-“¡Perdón por el retraso!”

Vestía en su totalidad de negro, y solo las brillantes rayas sangrientas en su mejilla daban acentos de colores. El temblor anterior debió servirle como una maniobra épica. Además, las ondas de impulso coincidieron con el numero de hombre ruidosos en la oficina.

-“¡Malparido…!” La apariencia del asesino hizo a Yan Tsui enojarse, pero cuando iba a alzar el arma, Yoh reaccionó instintivamente con su mano derecha. El brazo de Yan Tsui fue golpeado con fuerza. Procedió a agarrar su ahora entumecido brazo y el arma cayó al suelo.

-“¡No te muevas!”

Sin perder su atención y cuidado, Yoh apuntó a Yan Tsui y se deslizó dentro de la habitación. Llevaba un fusil de francotirador compacto construido para el combate cuerpo a cuerpo. El hombre que había amenazado la garganta de Tao, ya estaba tendido en el suelo, muerto. Detrás de la puerta se encontraban más cuerpos sin vida, cada uno de ellos marcados con un disparo preciso en sus frentes. A nadie se le permitió lanzar ni un grito.

-“¿Estas lastimado, señor Feilong?”

“¡Sí!”

Feilong se puso su ropa, se levantó de la cama y caminó de una hacia Tao. -“¡Tao!”

Estaba sentado, reclinado contra la silla y con sus ojos cerrados. Yoh, arrojó un cuchillo a Feilong, sin dejar de apuntar a Yan Tsui con su arma, para permitirle cortar la cuerda con la que Tao estaba amarrado a la silla. El cuerpo delgado, típico de un chico larguirucho como él, cayó en los brazos de Feilong.

Lo apretó contra su pecho y le susurró débilmente a su oído: -“¡Todo está bien, Tao!”

Estaba inconsciente, pero su respiración era normal. Se podía decir con sólo mirarlo cuánta pelea había puesto. La marca de un golpe era especialmente horrible. Pero aunque la ira de Feilong era grande, el sentimiento de alivio al haber recuperado lo que era importante para él, lo empezaba a invadir. Levantó el inconsciente cuerpo en un movimiento fluido. En este instante, la sombría voz de Yoh, llenó el aire.

-“Has hecho una cosa muy cruel por allá.”

Con solo mirar el cuerpo semi-desnudo de Feilong, Yoh puede adivinar que casi había pasado en esa habitación. Con su mirada encendida, apuntó el arma directamente a la cabeza de Yan Tsui y éste perdió la compostura y retrocedió hasta que su espalda tocó la pared.

-“¡E…Espera! ¡¿Con quién crees que estás hablando?!”

-“Fuiste expulsado de Hong Kong por la muerte de To. ¡Me sorprende que no te mueras de pena haciéndole algo así a tu hermano!”

Yoh permaneció en calma. pero era Yan Tsui el que se ponía nervioso. Sus ojos hundidos se ensancharon, pero al siguiente segundo, se cagó de la risa como si hubiera perdido la cabeza. -“¡JA JA JA JA JA! ¡Yo no maté a To! ¡Feilong hizo todo! ¡Arregló todo para que fuera a mi al que persiguieran! ¡Yo debí convertirme en la cabeza de Baishe en vez de esta prostituta!”

-“¡Cállate!”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO INCOMPLETO PUES AUN SE ENCUENTRA EN PROCESO DE TRADUCCIÓN.

(The sniper rifle at Yan Tsui’s forehea)

 

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Yume Yume Shinjuu

Yume Yume Shinjuu

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Género: Yaoi

Autora: Kojima Lalako

Arte: Kojima Lalako

Argumento:

Para alguien que no tiene ningún recuerdo de su infancia, Yuzuru ha estado teniendo el mismo sueño una y otra vez. Uno en el que él y otro chico están jugando en un pequeño santuario. Pero nunca se puede dar cuenta quién es el otro chico. Entonces, un día, su hermano Ryosuke trae a casa un compañero suyo, llamado Takumi. Dentro de los recuerdos que Yuzuru no recuerda, se da cuenta de que Takumi fue su amigo de la infancia y su primer amor. Takumi revela que él está feliz de que Yuzuru lo recuerde y feliz de re-encontrarse con su primer amor de nuevo, Yuzuru, una vez más se siente atraído por él, pero las cosas no son como parecen…

NSFW (+18)

IMPORTANTE

La traducción y la edición de este manga son mías, no me pertenece nada más. Traduzco con el fin de entretener y pasar el rato, nada más. Los capítulos pueden contener errores ortográficos y gramaticales. Espero que les guste y si es así, espero sus comentarios.

Un abrazo.

Cutemonster.


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Leopard Hakusho

Leopard Hakusho

1

2

Genero: Drama, Romance, Yaoi.

Autora: Ougi Yuzuha

Arte: Ougi Yuzuha

Argumento

*Volumen 1:

Aya, un popular host que trabaja en el club “Leopard”, es conocido por su buena apariencia y su amor por el dinero. Un día, un hombre llamado Shingyouji, con aura que encaja como la de un rey, viene y le dice “Te compro. ¿Cuánto quieres?” Lo que le espera a Aya las siguientes 24 horas es un juego de rol como esposa y un montón de sexo S&M… ¡Una historia que empieza con dinero y un cuerpo que conduce a un infierno de relación comienza aquí!

*Volumen 2:

Rinka trabaja en Leopard como host. A la edad de 19 años él ha tenido suficiente sexo, así que Rinka se inscribe en clases para aliviar su aburrimiento. Su profesor, el cuatro ojos Yakushiji, a primera vista parece virginal, pero Rinka descubre que él se acuesta con hombres. Cuando Rinka se atreve a hacer una broma, el calmado profesor muestra su bestia interior, ¡Y como resultado besos, mordidas y un jugueteo salvaje entre las sabanas!

NSFW (+18)

IMPORTANTE 

La traducción al español y la edición de este manga son mías, nada más me pertenece, sólo un trabajo de una fan para fans. No soy profesional y soy humana así que los capítulos pueden tener errores ortográficos, gramaticales y de edición. Si deseas compartir este trabajo en otros sitios web, pues adelante, pero no olvides dar los respectivos créditos y no quites la página que los contiene. Espero sea de su agrado.

Un abrazo<3

CuteMonster.


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You’re my loveprize in viewfinder

1

    YOU’RE MY LOVEPRIZE IN VIEWFINDER~

     Genero: Acción, Drama, Yaoi, Romance, Erótico.

     Autora: Yamane Ayano.

     Arte: Yamane Ayano.

     Estado: Activo.

Argumento:

 Durante una misión de periodismo rutinaria, el fotógrafo Akihito Takaba, es secuestrado por el misterioso Asami, un poderoso líder de la mafia en Japón. Asami le somete a una noche de dolor y placer, que nunca habría imaginado. Su vida cambiará radicalmente a partir de este momento.

NSFW (+18)

••• IMPORTANTE •••

La traducción y la edición de este manga son mías, nada más me pertenece, un trabajo hecho por una fan para fans. Nada más. Los capítulos pueden tener errores ortográficos, gramaticales y de edición. Siéntete libre de compartir en otros sitios web este trabajo, si así lo deseas, PERO POR FAVOR da los respectivos créditos. No borres la página de créditos o el planeta entero explotara. No quieres eso ¿Verdad?. Espero que sea de su agrado.

Saludos.

CuteMonster.


VOLUMEN 1

Volumen 1

    Capítulo 1.1

“Takaba’s Wonderful Day”

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Capítulo 1.2

“Takaba Akihito’s Graceful Summer Holiday”

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Capítulo 1

“Love Prize”

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Capítulo 2

“Fixer”

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Capítulo 3

“Embrace the Heat of the Night”

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VOLUMEN 2

Volumen 2

Capítulo 4

“Flower on the High Loft 01”

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Capítulo 5

“Flower on the High Loft 02”

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Capítulo 6

“Flower on the High Loft 03”

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Capítulo 7

“Flower on the High Loft 04”

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Capítulo 8

“Body Chase”

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VOLUMEN 3

Volumen 3

Capítulo 9

“Naked Truth 1”

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Capítulo 10

“Naked Truth 2”

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Capítulo 11

“Naked Truth 3”

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Capítulo 12

“Naked Truth 4”

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Capítulo 13

“Naked Truth 5”

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Capítulo 14

“Love Surprise”

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VOLUMEN 4

Volumen 4

Capítulo 15

“Naked Truth 6”

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Capítulo 16

“Naked Truth 7”

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Capítulo 17

“Naked Truth 8”

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Capítulo 18

“Naked Truth 9”

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Capítulo 19

“Naked Truth 10”

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Capítulo 20

“Naked Truth 11”

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Capítulo 21

“Naked Truth 12”

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VOLUMEN 5

Volumen 5

Capítulo 24

“Naked Truth 0”

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Capítulo 25

“Naked Truth 13”

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Capítulo 26

“Naked Truth 14”

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Capítulo 27

“Naked Truth 15”

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Capítulo 28

“Naked Truth 16”

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Capítulo 29

“Naked Truth 17”

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Capítulo 30

“Naked Truth 18”

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Capítulo 30.1

“Temporary Paradise”

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Capítulo 30.2

“Love Prize”

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VOLUMEN 6

Volumen 6

Capítulo 31

“Escape and Love 1”

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Capítulo 32

“Escape and Love 2”

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Capítulo 33

“Escape and Love 3

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Capítulo 34

“Escape and Love 4”

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Capítulo 35

“Escape and Love 5”

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Capítulo 35.1

“Secretary’s Duty”

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Capítulo 35.2

“Extra: Limited Edition”

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Capítulo 35.3

“Extra:Animate Edition”

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Capítulo 35.4

“Gold Extra: Midsummer Special”

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Capítulo 35.5

“Finder Character Book”

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VOLUMEN 7

Volumen 7

Capítulo 36

“Pray in the Abyss 1”

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Capítulo 37

“Pray in the Abyss 2”

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Capítulo 38

“Pray in the Abyss 3”

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Capítulo 39

“Pray in the Abyss 4”

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Capítulo 40

“Pray in the Abyss 5”

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Capítulo 41

“Pray in the Abyss 6”

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Capítulo 42

“Pray in the Abyss 7”

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Extra Feilong & Tao

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Capítulo 43

“Pray in the Abyss 8”

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Capítulo 43.1

“Pink Gold Extra”

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Capítulo 44

“Pray in the Abyss 9”

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Capítulo 44.1

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Capítulo 44.2

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Capítulo 45

“Pray in the Abyss 10”

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Capítulo 46

“Pray in the Abyss 11”

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Capítulo 46.5

“Pink Gold”

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Capítulo 47

“Pray in the Abyss 12”

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Capítulo 48

“Pray in the Abyss 13”

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VOLUMEN 8

Volumen 8

Capítulo 49

“Pray in the Abyss 14”

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Capítulo 50

“Pray in the Abyss 15”

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Capítulo 51

“Pray in the Abyss 16”

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Capítulo 52

“Pray in the Abyss 17”

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Capítulo 53

“Pray in the Abyss 18”

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Capítulo 53.4

“Blue Flame in Viewfinder”

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Capítulo 53.5

“Extra Special Edition”

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Capítulo 53.6

“Extra Animate Edition”

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Capítulo 53.7

“Extra Limited Edition”

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Capítulo 53.8

“PixIV Edition”

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Capítulo 53.9

“Extra Special Edition 2 – Life with a Furball”

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VOLUMEN 9

Capítulo 54

“Pray in the Abyss 19”

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Capítulo 55

“Pray in the Abyss 20”

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